Chomsky - La incipiente política exterior de Obama
Profesor Chomsky, empecemos por Pakistán. La Casa Blanca no hace comentarios sobre los asesinatos [en las incursiones afganas en la frontera con Pakistán]. Richard Holbroke, sobre quien usted escribió ya a propósito de Yugoslavia, es el hombre elegido por Obama para resolver la situación.
Era bastante claro que Obama aceptaría la doctrina de Bush, según la cual los EEUU pueden bombardear Pakistán a su antojo, y se han dado ya muchos casos de cierta gravedad. Ha habido, por ejemplo, episodios caóticos y pugnaces en la provincia de Bajaur, fronteriza con Afganistán, y los dirigentes tribales, y otros allí ubicados, los atribuyen al bombardeo de una escuela madrassa, en el que murieron entre 80 y 95 personas. La prensa norteamericana ni siquiera se hizo eco del suceso; la prensa pakistaní, sí, huelga decirlo.
El autor del artículo que informaba de eso, un conocido físico atómico, Pervez Hoodbhoy, observó en su momento que esa masacre engendraría terror y reacciones que llegarían incluso a convertirse en una amenaza para la existencia misma del estado de Pakistán. Y es lo que ha ocurrido. Ahora vemos más de lo mismo.
El primer mensaje del gobierno pakistaní al general Petraeus, el general norteamericano con mando en la región, fue que no deseaban más bombardeos en Pakistán. Ahora, el primer mensaje a la nueva administración Obama del presidente de Afganistán, Karzai, ha sido el mismo, que no quiere más bombardeos. También él dijo desear un calendario para la retirada de las tropas extranjeras, las norteamericanas y otras, de Afganistán. El mensaje, ni que decir tiene, ha sido ignorado.
Algunos manifiestan optimismo con el cargo de George Mitchell como enviado al Oriente Próximo. Y está, además, Richard Holbroke. Hemos entrevistado aquí al antiguo ministro bosnio de exteriores, quien dio a entender que Holbroke podría incluso haber desempeñado algún papel en la masacre de Srebrenica. Y está, claro, Dennis Ross, a quien se le ha pedido aceptar el cargo de enviado al Irán.
Holbrooke tiene un pasado harto terrible, no tanto en Yugoslavia como antes. Por ejemplo, en las atrocidades indonesias en Timor Oriental, en donde él era el funcionario responsable… George Mitchell es, entre los de nombramiento reciente, el más decente, digámoslo así. Tiene un pasado bastante decente. Algo logró en Irlanda del Norte, pero, claro, en ese caso había un objetivo de por medio. Y el objetivo era que los británicos pusieran fin al recurso a la violencia como respuesta al terror del IRA y atendieran a los legítimos agravios que eran la fuente del terror. Lo gestionó bien, y Gran Bretaña prestó atención a los agravios y se terminó con el terrorismo. Así que tuvo éxito. Pero un resultado así no está ni en el guión de lo que ocurre en Oriente Próximo, particularmente en relación con el problema Israel-Palestina. Quiero decir que habría una solución, una solución expedita, muy similar a la británica. Israel podría frenar sus crímenes respaldados por EEUU en los territorios ocupados, y entonces, presumiblemente, la reacción que esos crímenes provocan se frenaría también. Pero eso no está en la agenda.
En realidad, el presidente Obama acaba de ofrecer una conferencia de prensa muy interesante al respecto. Alabó la iniciativa parabólica de paz, la iniciativa saudí aceptada por la Liga Árabe, y dijo que tenía elementos constructivos. Llamó a la normalización de relaciones con Israel, y animó a los Estados árabes a seguir con esos “elementos constructivos”, es decir, con la normalización de relaciones. Pero eso es una gran falsificación de la iniciativa de la Liga Árabe. La iniciativa de la Liga Árabe llamó a la aceptación de una solución bi-estatal a lo largo de la frontera internacional, lo que ha sido el consenso internacional desde hace mucho, y dijo que si podía lograrse eso, entonces los Estados árabes podrían normalizar sus relaciones con Israel. Obama se saltó la primera parte, la parte crucial, el núcleo de la resolución, porque eso impone a los EEUU una obligación. Los EEUU han bloqueado, ellos solos, y durante más de 30 años, este consenso internacional. Ese consenso ha mantenido hasta ahora totalmente aislados a los EEUU y a Israel.
Europa y, ahora, un buen número de otros países lo han aceptado. Hamas lo ha aceptado desde hace años, la Autoridad palestina, huelga decirlo, también. La Liga Árabe lo acepta desde hace mucho. EEUU e Israel no han dejado de bloquearlo, y no sólo con palabras, sino con acciones también… ocurre a diario en los territorios ocupados y con el sitio de Gaza y otras atrocidades. Así pues, si se salta eso, se lo salta adrede. Lo que quiere decir que los EEUU no se sumarán al resto del mundo para favorecer una solución diplomática, y si tal es el caso, la misión de Mitchell carece de contenido.
Obama dijo que la frontera debería abrirse. ¿Hay que ver aquí un cambio de política?
Dijo eso, pero no mencionó el hecho de que era en el contexto de muchas otras exigencias. E Israel también dirá: desde luego, hay que abrir la frontera; pero se niega a hablar con el gobierno electo de Hamás, a diferencia de lo que hizo Mitchell en Irlanda del Norte. Eso significa que los palestinos han de ser castigados por votar en libertad de una forma que disgusta a los EEUU, y que Obama acepta el acuerdo entre Condoleezza Rice y Tzipi Livni para sellar la frontera entre Gaza y Egipto, que, como poco, es un acto de arrogancia imperial.
No es su frontera, y es lo cierto que Egipto opuso serias objeciones. Pero Obama prosiguió. Dijo que tenemos que asegurarnos de que no se contrabandeen armas a través de los túneles que van a parar a la Franja de Gaza. Nada dijo, empero, de la generosa entrega de armas harto más letales a Israel. En pleno ataque a Gaza, el 31 de diciembre, el Pentágono anunció el encargo a un navío alemán para transportar 30.000 toneladas de material de guerra a Israel. No funcionó, porque el gobierno de Grecia le impidió el tránsito, pero podría haber pasado por algún otro sitio. Eso, repito, en pleno ataque a Gaza.
En realidad, hay muy poca información, y apenas se investiga periodísticamente. El Pentágono ofreció una respuesta interesante. Dijeron: bueno, este material no será usado en el ataque a Gaza. Sabían bien que Israel planeaba interrumpir el ataque antes de la toma de posesión, para que Obama no tuviera que manifestarse al respecto. Pero el Pentágono dijo que ese material se usaría para preparar el futuro terreno de las fuerzas norteamericanas. En otras palabras, se hace pensando en el largo plazo, y eso significa la extensión y el refuerzo del papel de Israel como base militar estadounidense en el vértice mismo de la mayor región productora de petróleo del mundo. Si alguna vez se les preguntara por qué lo hacen, dirían que con propósitos defensivos y de búsqueda de estabilidad, pero se trata de una base para preparar ulteriores agresiones.
Robert Gates y el almirante [Mike] Mullen han hablado de un espacio temporal de 16 meses para la retirada de Irak como una de las opciones manejadas, una ligera diferencia con lo que decía Obama en campaña electoral. Y Hilary Clinton dijo, en una ocasión que se ha hecho célebre, estar preparada para arrasar todo Irán y matar a sus 70 millones de habitantes. ¿Qué cambios ve usted en relación con Irak y con Irán?
Lo que ocurrió en Irak es extremadamente interesante e importante. Los pocos corresponsales con experiencia real y que saben algo lo han entendido perfectamente. Patrick Cockburn, Jonathan Steele y uno o dos más. Lo que ha ocurrido es que hubo una notable campaña de resistencia no-violenta en Irak que obligó a los EEUU a retirarse, paso a paso, de sus programas y de sus objetivos. Obligaron a las fuerzas ocupantes de los EEUU a permitir unas elecciones que los EEUU no deseaban y que trataron de impedir por todos los medios. Luego pasaron a la siguiente fase, consistente en forzar a los EEUU a aceptar, al menos formalmente, un acuerdo de estatus de fuerzas, acuerdo que, de ser respetado por la administración de Obama, obligará a abandonar el grueso de los objetivos bélicos de los EEUU. Eliminará las enormes bases militares permanentes que los EEUU han construido en Irak. Y significará que los EEUU no controlarán las decisiones sobre el acceso a y el uso de los recursos petrolíferos. En la práctica, se han desvanecido los principales objetivos de la guerra.
En el caso de Irán, las afirmaciones de Obama no han sido tan encendidas como las de [Hilary] Clinton, pero comportan sobre poco más o menos lo mismo. Dijo que estaban abiertas todas las opciones. Bien, ¿qué significa ‘todas las opciones’? Presumiblemente, eso incluye la opción nuclear, ya sabe, eso es también una opción. No hay la menor indicación de que se apreste a seguir los pasos que la población norteamericana desea. Una abrumadora mayoría de la población norteamericana ha estado durante años a favor, ha estado de acuerdo con el Movimiento de los Países No-Alineados en que Irán debería tener los mismos derechos garantizados a los signatarios del Tratado de No-Proliferación Nuclear a desarrollar el uso de la energía nuclear. No el derecho a desarrollar armas nucleares. Y es todavía más interesante el que un porcentaje similar, entre el 75% y el 80%, se muestre a favor de la instauración de una zona libera de armamento nuclear en la región, lo que incluiría a Irán, a Israel y a cualesquiera fuerzas estadounidenses allí desplegadas, con todo tipo de verificaciones oficiales, etc.
Eso cegaría probablemente una de las más importantes fuentes del conflicto. No hay la menor indicación de que la administración Obama tenga intención alguna de hacer algo por el estilo.
Para terminar, profesor Chomsky, el estado de la economía estadounidense predomina en las noticias y en las vidas de todos los norteamericanos y de todos los pueblos del mundo. Está este paquete de 825 mil millones de dólares. ¿Cómo cree usted que la gente de Obama manejará eso?
Nadie lo sabe realmente. Lo que está ocurriendo con la economía no se acaba de entender muy bien. Se funda en manipulaciones financieras extremadamente opacas harto difíciles de descodificar. Quiero decir que, se entiende cabalmente le proceso en general, pero no se sabe si un estímulo público de 800 mil millones o, probablemente, mayor logrará superar la crisis. Ya se han gastado los primeros 350 mil millones del llamado plan de rescate, pero eso fue a parar a los bolsillos de los bancos. Se suponía que iban a realizar muchos préstamos, pero han decidido no hacerlos. Han preferido enriquecerse ellos, restaurar su propio capital, y absorber y tomar el control de otros bancos (fusiones, adquisiciones, etc.). Que el próximo estímulo tenga o no efectos, dependerá por mucho del modo en que sea gestionado, de si hay controles para que se use con propósitos constructivos. Dependerá también de factores ahora ignorados, como la profundidad que llegue a tener la crisis en curso.
Es una crisis de alcance mundial, y es muy grave. Resulta sorprendente que el modo de encarar la crisis los países occidentales contradiga tan manifiestamente al modelo que ellos mismos predican para el Tercer Mundo. Cuando hay crisis en Indonesia, o en Argentina, o en cualquier otro sitio, se les exige que suban mucho las tasas de interés y que privaticen la economía y recorten el gasto público. Este tipo de medidas. En Occidente, en cambio, exactamente lo contrario: bajar los tipos de interés a cero, nacionalizar, si es necesario, inyectar dinero público en la economía, contraer enormes deudas. Exactamente lo contrario del modo por el que se supone que el Tercer Mundo tiene que satisfacer sus deudas. Me parece notabilísimo que se deje pasar eso sin mayores comentarios.
Noam Chomsky, el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro
Sri Lanka sitúa a los tamiles al borde del genocidio
Algunos mitos que sostienen la historia de Sri Lanka se han comenzado a resquebrajar . Desde su independencia, la mayoría cingalesa ha venido denunciando la situación de privilegio que vivió la población tamil bajo la ocupación británica. Sin embargo, un detallado repaso a las actuaciones de los colonialistas británicos sirven para desmontar esos mitos. Las principales vías de comunicación en Jaffna eran de tiempos de los holandeses, y los británicos abandonaron las mismas y posproyectos de nuevas vías. El ferrocarril en la isla se dirigió primero a articular hacia el sur, y fueron décadas más tarde cuando se construyó hacia las poblaciones tamiles.
La economía de Jaffna, basada en el comercio del café y textiles declinó durante el mandato británico y no se sustituyeron por otros productos para reactivar la situación. En la educación, encontramos otro tanto. La presencia de misioneros americanos, enviados “al norte” como castigo y para dificultar su actuación logró dotar a la población tamil de un modelo moderno, y no colonial de educación, no obstante, los principales centros universitarios de la isla se encontraban en torno a la capital, Colombo, y fue principalmente esta ciudad la que recibió todas las ayudas e impulsos para desarrollarse y convertirse en el centro de la isla.
Parte de la élite tamil no dudó en emigrar hacia esos nuevos centros de poder, y de esta forma esas minoría privilegiada fue la que puso en dificultades a la misma parte cingalesa, los propietarios y colaboradores de la ocupación que supieron aprovecharse de ésta y de las décadas posteriores a la misma. Además , finalmente, los británicos apostaron claramente por transferir el poder a la élite y aristocracia de la costa cingalesa, en detrimento de la burguesía tamil de Colombo, y sobre todo por encima de las demandas de la mayoría del pueblo tamil que demandaba una soberanía plena.
Todos los gobiernos de Colombo han venido funcionando al servicio de los deseos de la población cingalesa exclusivamente. En este sentido es interesante recoger las declaraciones de la máxima figura militar del país, el teniente general Sarath Fonseca, que afirmó “estar convencido que este país pertenece a los cingaleses, aunque también existen algunas comunidades minoritarias. Y si éstas quieren vivir con nosotros, no deben pedir cosas irrealizables”. En definitiva, la isla pertenece a los cingaleses y los tamiles pueden vivir en ella mientras no demanden su propia identidad o soberanía.
La historia más reciente de Sri Lanka está marcada por el carácter excluyente del chauvinismo cingalés. Hasta la constitución de 1972, la isla era conocida de tres maneras diferentes. Sri Lanka para los cingaleses; Ceilán era el término inglés, y las traslación al tamil era Ilangkai. Sin embargo, a partir de ese año el nombre oficial pasará a ser Sri Lanka, haciendo de la identidad cingalesa el eje central de la misma.
Ante esa situación, la población tamil rechazará una constitución que con la base budista-cingalesa, les colocaba como ciudadanos de segunda categoría. Dos años más tarde el pueblo tamil hará pública la Declaración Vaddukkoaddai , donde se reclamaba el derecho de autodeterminación para los tamiles y se pondrá hincapié en la reivindicación de “Eelam Tamil”.
El intento de los diferentes gobierno de Sri Lanka para imponer la identidad cingalesa sobre los tamiles y dominarlos completamente no han cesado, y los constantes intentos militares por acabar con la resistencia no han logrado de momento sus frutos. La estrategia de Colombo es la instauración de un nuevo colonialismo, donde el pueblo tamil sea sometido a los deseos e intereses cingaleses.
Llaman la atención las recientes declaraciones de un prestigioso sociólogo cingalés, que reclamaba, dentro de un claro tono militarista y triunfalista, la “necesidad de no perder la victoria en la paz”. En su discurso aboga por “llenar las zonas tamiles de colonias, dotando a los nuevos colonos cingaleses de tierras y recursos, evitando que los tamiles vuelvan a controlar la situación. Además defiende la instalación de fábricas en manos del ejército, para defender a los nuevos colonos y producir nueva riqueza para ellos. Finalmente defiende la necesidad de perseguir a todo aquel que haya venido cuestionando la soberanía de Colombo, o que haya apoyado las demandas tamiles.
La avalancha triunfalista contrasta con los datos que están publicando otras fuentes sobre el conflicto . Un prestigioso abogado estadounidense está planteando llevar ante los tribunales dos altos cargos del actual gobierno de Sri Lanka que tiene pasaporte de EEUU. Las acusaciones de “complicidad en el genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, tortura y muertes extrajudiciales” son graves, y a pesar de que las posibilidades de seguir a delante no son muy altas, el caso está sirviendo para hacer público los datos que generalmente se ocultan.
El informe apunta que se está produciendo “un genocidio sistemático contra los tamiles por parte del gobierno de Sri Lanka”, resaltando las miles de vidas civiles que lleva acumulado la población tamil a manos del ejército de Colombo. Señala que hay datos objetivos que prueban la “sistemática privación y aislamiento de la población civil tamil”.
Así, el ejercito de Sri Lanka sería responsable al menos de más de tres mil muertes extra-judiciales y desapariciones en los últimos tres años (una media de tres muertos y tres desaparecidos por día). Las investigaciones oficiales de estas actuaciones son meras escenificaciones sin ningún resultado punible hacia sus autores. Además se tiene constancia de cerca de doscientos campos militares en las áreas tamiles, donde nadie puede moverse sin permiso del ejército ocupante.
También destaca la situación de más de un millón de la población que ha sufrido “hambre, se le ha privado de medicinas y han tenido que desplazarse hacia campamentos de refugiados”. Todo ello sin contar el incalculable número de civiles que están sufriendo el denominado “trauma psico-social”.
Maquillar el genocidio bajo el label de “contra-terrorismo” y lograr el apoyo de la llamada comunidad internacional, es la postura de Colombo. Y de momento parece que está logarndo sus objetivos. El llamamiento de algunos países para que el LTTE deponga las armas y se rinda sin condiciones no ha gustado a los representantes tamiles. Estos apuntan que la credibilidad de esos actores en el pasado, incluido el papel de la ONU, quedó en entredicho ante el genocidio de Rwanda. “Si ante esa amenaza el pueblo tamil no puede defenderse, estaría abocado a su desaparición, de ahí que conviene respetar las decisiones del pueblo tamil para mantener sus justas reivindicaciones”, reclaman portavoces de organizaciones como “Tamiles contra el genocidio”.
La tragedia humanitaria que está sufriendo el pueblo tamil, con miles de muertes estas semanas, se está incrementando por el embargo impuesto por el gobierno de Sri Lanka, que impide cualquier asistencia humanitaria a la población civil. Además, la comunidad internacional, claramente posicionada en el campo político con los dirigentes cingaleses, no ha cesado además, su ayuda económica y militar para que ese mismo gobierno pueda poner en marcha ese genocidio.
Esa misma comunidad internacional mira hacia otro lado ante las constantes violaciones de Sri Lanka de las leyes internacionales. Las recientes declaraciones del secretario de defensa de Sri Lanka, señalando que “ningún hospital puede operar fuera de la zona de seguridad… cualquiera fuera de la misma es un objetivo legítimo”, se producen tras un bombardeo contra un hospital con decenas de muertos, y que algunos cínicamente presentan como “fruto de enfrentamientos armados”. Cuando en realidad se trata de otro “crimen contra la humanidad” por parte de los militares de Sri Lanka según los establecen las leyes anteriormente citadas.
Los anuncios de defunción de la resistencia tamil no son nuevos. Ya hace veintidós años, en 1987, el prestigioso “The Economist” tituló una noticia “Réquiem para los tamiles”, donde presentaba un escenario sin la representación tamil del LTTE. El tiempo ha colocado a cada uno en su sitio, y el sufrimiento por no abordar el conflicto seriamente ha perdurado hasta nuestros días.
Si todos reconocen que el conflicto entre tamiles y cingaleses es fundamentalmente de naturaleza política , la superación del mismo necesita obligadamente una solución política. El pueblo tamil lleva décadas señalando que la isla está habitada por la nación tamil y la nación cingalesa, “y sobre la base del reconocimiento de esa realidad, y con una negociación entre los legítimos representantes de ambas naciones (el estado de Sri Lanka y el LTTE) sobre la fórmula que posibilite a ambas naciones convivir en paz” se buscará la solución al conflicto.
Hasta ahora, en esa ecuación, los cingaleses, sobre todo el denominado etnonacionalismo cingalés- budista, ha mantenido que el conjunto de la isla pertenece a la nación cingalesa, rechazando el reconocimiento de la existencia de una nación tamil con los mismos derechos que ellos. Ese discurso ha fomentado una actuación militarista como la única solución para imponer sus objetivos, tendentes al desmantelamiento absoluto de una realidad, cual es la existencia de la nación tamil.
Bajo la bandera de la llamada “lucha contra el terror”, y con el beneplácito de buena parte de la comunidad internacional, se está gestando un genocidio contra una de las culturas más antiguas de la humanidad y contra las justas aspiraciones del pueblo tamil.
TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)
Un rescate incierto
PAUL KRUGMAN 25/01/2009
La anticuada economía del vudú -la creencia en la magia de las rebajas fiscales- ha desaparecido del discurso civilizado. El culto a la economía de la oferta se ha reducido hasta tal punto que sólo lo profesan maniáticos, charlatanes y republicanos.
El culto a la economía de la oferta sólo lo profesan maniáticos, charlatanes y republicanos
Sospecho que los políticos -quizá sin ser conscientes de ello- se disponen a darnos gato por liebre
Pero algunos informes de prensa recientes dan a entender que muchas personas influyentes, incluidos funcionarios de la Reserva Federal, reguladores bancarios y, posiblemente, miembros del Gobierno entrante de Obama se han vuelto devotos de otro tipo de vudú: la fe en que podemos hacer que los bancos anden celebrando complejos rituales financieros.
Para explicar el problema, permítanme describir la posición de un banco hipotético que denominaré Gothamgroup, o Gotham, para abreviar.
Sobre el papel, Gotham tiene activos por valor de 2 billones de euros y unas deudas de 1,9 billones, de modo que tiene un valor neto de 100.000 millones de euros. Pero una fracción considerable de estos activos -pongamos, 400.000 millones de euros- son activos hipotecarios y otra basura tóxica. Si el banco intentase vender estos activos, no obtendría más que 200.000 millones de euros.
Por consiguiente, Gotham es un banco zombi: sigue funcionando, pero en realidad ya ha quebrado. Sus acciones no carecen por completo de valor (sigue teniendo una capitalización bursátil de 20.000 millones de euros), pero ese valor se basa enteramente en la esperanza de que los accionistas serán rescatados por una ayuda estatal.
¿Por qué iba el Estado a rescatar a Gotham? Porque desempeña una función primordial en el sistema financiero. Cuando se permitió que Lehman quebrase, los mercados financieros se congelaron y durante unas semanas la economía mundial se tambaleó al borde del colapso. Puesto que no queremos repetir la actuación, hay que mantener a Gotham a flote. Pero ¿cómo podemos hacerlo?
Bien, el Gobierno podría limitarse a darle a Gotham unos 200.000 millones de euros, suficiente para que vuelva a ser solvente. Pero esto, por supuesto, sería un enorme regalo a los actuales accionistas de Gotham y también invitaría a asumir riesgos excesivos en el futuro. Aun así, la posibilidad de que se produzca ese regalo es lo que ahora sostiene el precio bursátil de Gotham.
Un método mejor sería hacer lo que el Gobierno hizo con las cajas de ahorro zombies a finales de la década de 1980: se incautó de los bancos difuntos y se deshizo de los accionistas. Después transfirió sus activos morosos a una institución especial, la Resolution Trust Corporation [Corporación del Fideicomiso de Resolución], pagó suficientes deudas de los bancos como para devolverles la solvencia y vendió los bancos saneados a nuevos propietarios.
Sin embargo, los actuales rumores dan a entender que los políticos no están dispuestos a seguir ninguno de estos métodos. Por el contrario, supuestamente se inclinan por una solución intermedia: trasladar los activos tóxicos de los balances de los bancos a un banco malo o banco agregador público, parecido a la Corporación del Fideicomiso de Resolución, pero que no se incautaría primero de los bancos.
Sheila Bair, presidenta de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos, intentó hace poco explicar cómo funcionaría: "El banco agregador compraría los activos a un valor justo". Pero ¿qué significa "valor justo"?
En mi ejemplo, Gothamgroup es insolvente porque los supuestos 400.000 millones de euros de activos tóxicos que tiene en sus libros sólo valen de hecho 200.000. La única manera de que una compra pública de esos activos tóxicos pueda devolver la solvencia a Gotham es que el Estado pague mucho más de lo que los compradores privados están dispuestos a ofrecer.
Ahora bien, los compradores privados podrían no estar dispuestos a pagar lo que los activos tóxicos valen en realidad: "La verdad es que en estos momentos no disponemos de ninguna tasación racional de algunas de estas categorías de activos", afirma Bair. Pero ¿debería la Administración pública dedicarse a declarar que sabe mejor que el mercado cuánto valen los activos? ¿Y es realmente probable que pagar un "valor justo", sea lo que sea que eso signifique, bastaría para devolverle la solvencia a Gotham?
Lo que sospecho es que los políticos -posiblemente sin ser conscientes de ello- se disponen a dar gato por liebre: una política que se parece a la limpieza de las cajas de ahorro, pero que en la práctica equivale a hacer a los accionistas de los bancos, a expensas del contribuyente, enormes regalos disfrazados de compras de activos tóxicos a un "valor justo".
¿Por qué estas contorsiones? La respuesta parece ser que Washington sigue teniendo un miedo mortal a esa palabra que empieza por N: nacionalización. La verdad es que Gothamgroup y sus instituciones hermanas ya son pupilas del Estado, completamente dependientes de la ayuda del contribuyente, pero nadie quiere reconocer ese hecho y aplicar la solución obvia: una absorción pública explícita, aunque temporal. De ahí la popularidad del nuevo vudú, que, como he dicho, afirma que unos rituales financieros complejos pueden resucitar a los bancos muertos.
Por desgracia, este retorno a la superstición puede salir caro. Espero equivocarme, pero sospecho que los contribuyentes estamos a punto de ser víctimas de otra mala pasada, y estamos a punto de que nos den otro plan de rescate financiero que no servirá para nada.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. Traducción de News Clips. © New York Times News Service, 2009
Corte Penal Internacional investiga a Israel
Este órgano jurisdiccional del sistema de las Naciones Unidas, con sede en la ciudad holandesa de La Haya, resolvió abrir una pesquisa preliminar luego de que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) reconoció su autoridad sobre los territorios de Cisjordania y Gaza.
Se prevé una dura discusión legal sobre la jurisdicción de la CPI sobre Gaza, tan compleja como la referida a la legalidad de la campaña israelí en ese territorio palestino a la luz del derecho internacional.
El debate se recalentó por declaraciones del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, las cuales sugerían que la "desproporción" de la respuesta a las provocaciones del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás, por su acrónimo en árabe) desde Gaza constituía una política oficial de su gobierno.
El fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo, divulgó el martes la carta del ministro de Justicia palestino, Ali Khashan, en la cual reconocía la autoridad del órgano.
El tribunal en La Haya sólo puede realizar investigaciones en estados firmantes del Estatuto de Roma que lo instituyó. Israel no adhirió a ese tratado internacional, aprobado en 1998 en la capital italiana.
La intención evidente del comunicado oficial remitido por Khashan era dar a la CPI la facultad de lanzar una investigación en Gaza. Pero esa táctica abre espacio a complejos debates jurídicos, entre ellos si se puede considerar a la ANP un estado soberano.
Las autoridades palestinas consideran que, en el caso de la franja de Gaza, sí puede considerarse que se configura un estado, debido a la retirada de Israel de ese territorio en 2005.
De ser así, el desconocimiento de la CPI por parte de Israel no debería impedir una investigación por crímenes de guerra, pues el único factor pertinente es si las supuestas transgresiones ocurrieron en el territorio de un país firmante del Estatuto de Roma.
Moreno Ocampo indicó a través de un comunicado escrito que la investigación preliminar se concentrará, en parte, en determinar "cuidadosamente" si la CPI tiene autoridad en este caso.
La falta de consenso internacional sobre la naturaleza jurídica de la ANP implica que el éxito o fracaso de la gestión del Ministerio de Justicia palestino dependerá de las autoridades del tribunal en La Haya, dijo a IPS Sean Murphy, profesor de derecho de la estadounidense Universidad George Washington.
"Es posible que emita una declaración para este caso particular, de acuerdo con el Estatuto de Roma", explicó Murphy. "La cuestión es si se aceptaría (a la ANP) en los registros."
El éxito de la gestión es "poco probable, pero cosas más extrañas han ocurrido", añadió.
Organizaciones humanitarias ya habían llamado a una investigación sobre crímenes de guerra supuestamente cometidos por Israel en las tres semanas de guerra en Gaza, incluidos el asesinato de civiles y el uso de fósforo blanco, un arma química prohibida, contra objetivos humanos.
Pero el debate sobre la legalidad de la guerra ha ido más allá del uso de tácticas o armas específicas por las fuerzas armadas israelíes. Ahora está en cuestión la campaña en sí misma.
Este debate se reavivó cuando Olmert prometió, ante el continuo asedio de cohetes disparados por Hamas desde Gaza al sur de Israel, una respuesta militar "desproporcionada".
"La posición del gobierno ha sido, desde el comienzo, que si había disparos contra residentes del sur habría una respuesta israelí de naturaleza ruda y desproporcionada", dijo el gobernante.
La declaración podría considerarse como una bravata de Olmert para disuadir a Hamás de lanzar más cohetes, pero fue leída como la admisión de que la guerra de Gaza fue "desproporcionada" y, por lo tanto, violatoria del derecho internacional.
Juristas consultados por IPS mostraron posiciones discordantes sobre las implicaciones de los dichos de Olmert en una investigación penal.
"Una declaración así podría utilizarse para demostrar sus conocimientos e intenciones, pero sería poco en comparación con la conducción del conflicto en sí mismo, cuyos resultados son claramente ilegales", dijo Mary Ellen O'Connel, de la Universidad de Notre Dame.
De todos modos, aclaró, Olmert marcó un giro radical en los debates sobre la proporcionalidad de la acción militar israelí.
El concepto de "proporcionalidad" se ha usado en estas discusiones en referencia a dos criterios: si el uso de la fuerza es adecuado en su magnitud a la amenaza a la que responde y si el daño a civiles de un ataque supera en gran medida el objetivo militar.
Las críticas a Israel se concentran en el segundo de esos criterios, basado sobre en el artículo 51 de la sección 5 del primer Protocolo Adicional de las Convenciones de Ginebra, sobre las que se basa el derecho internacional humanitario, especialidad jurídica que rige la protección de los prisioneros de guerra y de la población civil afectada por conflictos armados.
Israel no es firmante de los protocolos adicionales de las Convenciones de Ginebra, pero la Corte Suprema de Justicia reconoció el imperio de ese criterio de proporcionalidad. El propio gobierno aseguró a lo largo del conflicto que lo había respetado escrupulosamente.
Más de 1.300 palestinos murieron y más de 5.300 resultaron heridos en la guerra, según el Ministerio de Salud palestino. Unas 21.000 casas quedaron inhabitables, y más de 50.000 personas debieron radicarse en refugios temporales de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
Riesgo de masacre en Sri Lanka
Al tiempo que el ejército gubernamental anuncia la caída de los rebeldes separatistas de los Tigres tamiles, una crisis humanitaria se produce en Sri Lanka.
Adrian-Claude Zoller, director de la ONG Ginebra por los Derechos Humanos, teme que luego de la derrota de la guerrilla, se produzcan masacres.
"El derecho más amenazado hoy, es el vivir. Después de un conflicto de alrededor 30 años y de las atrocidades cometidas por una y otra parte, la derrota militar de los Tigres abre la puerta a reglamentos de cuenta y masacres".
Es el testimonio de Adrian-Claude Zoller, de vuelta de Sri Lanka, donde impartió una serie de cursos sobre los derechos humanos en los que participaron asociaciones integrantes de diversos sectores de la sociedad civil local.
El ejército de Sri Lanka, anuncia la caída de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE), movimiento que pretende obtener por las armas la constitución de un estado tamil independiente.
Erradicación
"Mahinda Rajapakse (presidente de Sri Lanka, electo en noviembre de 2005) y su Gobierno sólo creen en la fuerza de las armas. Esperan erradicar con ella a la guerrilla tamil. Pero esta ofensiva, que se remonta a la ruptura de la tregua en enero de 2008, no aporta una solución política que debería pasar por la negociación. Ahora, ya nadie habla de negociaciones", lamenta Adrian-Claude Zoller.
Precisa: "El ejército gubernamental puede superar las fuerzas armadas de los Tigres, pero no a sus grupos de guerrilla que aún pueden cometer atentados. Además, la guerrilla sigue controlando algunos territorios de difícil acceso."

Una crisis humanitaria
Esas zonas se sitúan en la región de Vanni, en el norte de Sri Lanka, donde se desarrollan actualmente los combates. Una región en riesgo de una importante crisis humanitaria, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La organización humanitaria asegura que cerca de 250.000 civiles están en medio de los combates.
Una afirmación que comparte Adrian-Claude Zoller: "Varias decenas de miles de personas, entre 70.000 y 200.000, no pueden salir de esa zona controlada por los Tigres y bombardeada por el ejército. Los que intentaron salir fueron muertos por la guerrilla."
"Las operaciones del ejército han impedido, en reiteradas ocasiones, que la ayuda humanitaria llegue a la región", precisa Adrian-Claude Zoller. "Desde hace varios años, se han constituido enormes campos de desplazados, campos que hoy están privados de ayuda humanitaria."
"La dinámica del conflicto en una zona densamente poblada es incompatible con el respeto del derecho internacional humanitario", señala por su parte, Jacques de Maio, director de las operaciones del CICR para Asia del Sur.
Una violencia generalizada
Pero la violencia afecta también otras regiones. Adrian-Claude Zoller indica que hay un gran número de víctimas en el este de la isla, una región perdida por la guerrilla en la que prevalecen grupos paramilitares. Denuncia también el autoritarismo del presidente nacionalista Mahinda Rajapakse, respaldado por su hermano Gotabhaya, secretario de la Defensa.
"La sociedad civil está bajo presión. Y eso en la casi totalidad del país. Los periodistas son los primeros afectados. Algunos fueron asesinados y muchos huyen del país. Los defensores de los derechos humanos corren el riesgo de ser los siguientes", teme Adrian-Claude Zoller.
El ginebrino recuerda que Sri Lanka es, junto con Colombia e Irak, uno de los países con mayor número de desaparecidos, estimado en 55.000 desde el principio del conflicto.
Llamado a Suiza
Ante esta tragedia de múltiples dimensiones, Adrian-Claude Zoller pide a Suiza un mayor compromiso. "Suiza mantiene actividades en Colombo para apoyar a diversos programas vinculados con los derechos humanos, la justicia social o el desarrollo, pero sería tiempo de que Berna aumentara sus programas", considera el partidario de los derechos humanos.
Concluye: "No se trata solamente de favorecer negociaciones de paz entre los criminales de ambos lados. Es urgente garantizar el respeto de los derechos humanos para el conjunto de la población y sus elementos más expuestos, la minoría tamil y la sociedad civil de Sri Lanka"
swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
ZP y la venta de armas a Israel
El ciudadano Rafael le preguntó al Presidente del Gobierno que cuántos civiles palestinos habían muerto por armas españolas. El Presidente del Gobierno, al que no se le deben dar muy bien las cuentas, contestó que estaba convencido de que el armamento español no se había utilizado para eso. Y lo dijo con un tono que daba a entender lo profundo de su convicción.
Los ciudadanos de este país estamos en deuda con el ciudadano Rafael. Gracias a su pregunta, los medios de comunicación mayoritarios se han ocupado de las exportaciones de armas a Israel. El ciudadano Rafael ha conseguido poner en el debate mediático una cuestión que no había salido a la luz de los grandes medios tras tres semanas de bombardeos, más de mil muertos y más de cinco mil heridos. Lo cual dice mucho sobre nuestros medios de comunicación.
La guerra de Gaza es un ejemplo más, aunque especialmente doloroso, de la irresponsable política gubernamental en materia de exportaciones de armas. Según la legislación española, para que una empresa pueda exportar armamento se requiere una autorización administrativa previa. Entre los requisitos a tener en cuenta a la hora de otorgar o denegar las autorizaciones de exportación se encuentran: el respeto a los derechos humanos en el país de destino final; la existencia de tensiones o conflictos armados en el país de destino final; y el mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad regionales (Criterios 2, 3 y 4 del Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas).
Parece difícil justificar la compatibilidad de las exportaciones de armas a Israel con los criterios señalados. Es evidente la existencia de tensiones o conflictos armados entre Israel y la población palestina, conflicto que es un foco constante de inestabilidad en la región. Por último, tampoco parece muy respetuosa la política de Israel en relación con los derechos humanos de la población palestina, una población a la que somete a un bloqueo económico, contra la que se ejerce la tortura, y que se encuentra bajo la amenaza constante de ser objeto de un asesinato selectivo.
Hubiera sido muy interesante que el Presidente del Gobierno hubiera mencionado por qué razones se exportan armas a Israel, es decir, cómo justifica la legalidad de tales exportaciones. Ello no sólo para poder ponderar la profundidad de las convicciones del Presidente del Gobierno, sino también porque es imposible conocer esas razones ya que el contenido de las actas del órgano que decide si se autorizan las exportaciones de armas son un secreto de Estado.
El hecho es que durante el período 1998-2008 se ha exportado a Israel material de defensa por un valor de más de veinticinco millones de euros (más de cuatro mil millones de las antiguas pesetas). Una cantidad que no mencionó el Presidente del Gobierno, quien consideró calderilla las ventas de armas por un millón de euros, una insignificancia desde el punto de vista de sus fuertes convicciones.
El Presidente tampoco mencionó que el armamento exportado ha consistido en: equipos de formación de imagen, armas de fuego de calibre inferior a 12 milímetros, combustibles y explosivos militares, y bombas, cohetes, torpedos y misiles. Armamento que se utiliza directamente para matar o como medio indirecto para poder matar (o para matar mejor).
El Presidente del Gobierno debe tener unas fuertes convicciones, ya que está convencido de que dicho armamento no se ha utilizado para “eso”, es decir, para asesinar a más de mil personas y para herir a más de cinco mil. El hecho es que una vez que se exportan las armas, la legislación española no establece ningún mecanismo para impedir que el comprador las use para matar a quien quiera y de la forma que considere más conveniente. ¿De qué forma podría hacerlo?
Si me permite hacerle una pregunta, señor José Luis Rodríguez Zapatero: ¿cuántos palestinos tienen que morir para que el Gobierno español prohíba la venta de armamento a Israel? Estoy convencido de que sabrá encontrar una buena manera de eludir la respuesta.
Egipto continúa la guerra israelí contra Gaza
Todo aquello que la entidad sionista ha sido incapaz de hacer durante los 22 días de guerra mortífera, Egipto intenta realizarlo. Con un punto de apoyo: el paso fronterizo de Rafah. En relación con las negociaciones que El Cairo controla, se trata de una forma de debilitar el poder de Hamas, y de favorecer el de Fatah de Mahmoud Abbas. Y ello en perfecta armonía con las aspiraciones de la entidad sionista y de paso de los regímenes occidentales. No habiendo conseguido erradicar este movimiento de resistencia durante la guerra, los esfuerzos se despliegan para someterlo por medio de negociaciones. Utilizando la persuasión de la política de las zanahorias y de los palos. En cuanto a las zanahorias blandidas para seducir a Hamas, el reconocimiento, si integra un gobierno de unión nacional, y unir la oferta de centenas de millones de dólares para la reconstrucción de la franja de Gaza a que el gobierno sea dirigido por Abbas. Calificado por los dirigentes israelíes de moderado y pragmático, Abbas es sospechoso para las fuerzas de resistencia palestinas de estar dispuesto a hacer concesiones a los israelíes en detrimento de un estado palestino según las fronteras de 1967 decretado por las Naciones Unidas. Ahora bien, sobre la mesa de negociaciones, El Cairo no consigue bajar el tono a Hamas. Comportándose como vencedor, éste no se contenta con agarrarse a sus posiciones, rechazando toda concesión, (nada de cese el fuego sin el levantamiento del bloqueo, nada de un cese el fuego duradero, solo por un año), sino que reclama cosas nuevas: poder integrarse, lo mismo que el otro movimiento de resistencia, la Jihad islámica, al seno de la organización de liberación de Palestina, después de su reestructuración. Cosa que Abbas rechaza categóricamente. Es Hamas quién salió victorioso en las elecciones legislativas en 2006. Frente a esta tenacidad, El Cairo pone de su parte, con la vía del paso fronterizo de Rafah, la sola posibilidad de salida para los gazatíes. Últimamente, ha reforzado el bloqueo con medidas de seguridad más estrictas. Además, apoya a los israelíes en la demolición de túneles: el lunes, mientras aviones de combate israelíes bombardeaban la región palestina de los túneles, las fuerzas de seguridad egipcias procedían a su destrucción, del lado egipcio de las fronteras. El martes, y según los habitantes de la ciudad de Rafah, fueron instaladas cámaras de vigilancia sobre los altos edificios de la región. El jueves, Egipto cerrará el paso fronterizo de Rafah sine die y no lo abrirá, según el diario oficial al-Ahram, conforme a sus deseos.
Traducción: Agencia Corriente Roja






