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Marie-Monique Robin gana el premio Rachel Carson Prize (2008) por el libro "El mundo según Monsanto"

Editions La Découverte


Marie-Monique Robin gana el premio Rachel Carson Prize (2008) por su best-seller El Mundo Según Monsanto: 73.000 ejemplares vendidos en Francia
.

Creado en 1996, este premio es otorgado anualmente a un libro de temática social o de relevancia política en el campo de estudios sociales de la ciencia y la tecnología.

La presentación y entrega del premio se llevará a cabo en junio de 2009 durante el encuentro de la Sociedad de Estudios Sociales de Ciencias (Society for Social Studies of Sciences - 4S), en Noruega.

El Mundo Según Monsanto ha sido traducido a diez idiomas: inglés, alemán, italiano, español, holandés, griego, japonés, coreano, brasileño y húngaro.

Noticia relacionada:

Novedad editorial

"El mundo según Monsanto", de Marie-Monique Robin

Cuando las empresas piratean poblaciones a través del copyright

Estados Unidos intenta modificar una ley


Los medios argentinos que responden a las agencias de información internacionales manipulan noticias relacionadas con la piratería. Los titulares intentan convencer a la población que en la Argentina, el 68% de las reproducciones son "ilegales" . La industria, las salas de cine y los videoclubes sufren serias consecuencias e Internet es otra fuente de ilegalidad.

La Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual (IIPA), conglomerado que agrupa a casi 2000 empresas norteamericanas, y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AMCHAM) en el país de fuerte cultura nacional como la Argentina, impulsan todos los años campañas contra la distribución de copias no autorizadas, denominadas "piratas" o "truchas" (modismo argentino).

En 2009 ha comenzado a desplegar una campaña mediática con el propósito de impulsar la modificación de la ley de derechos de autor para introducir el denominado "cánon digital" o impuesto a las copias digitales e intercambio de archivos P2P. También pretende cobrar para las empresas editoriales (y no para los autores como se pretende engañar tanto a la opinión pública como al gobierno) una especie de impuesto por fotocopias en bibliotecas y universidades.

Los voceros de las editoriales y disqueras afirman además que "en muchas esquinas de la ciudad vendedores ambulantes venden películas piratas donde el 68% de las películas que se ven son ilegales , cifra altísima comparada con la de Estados Unidos que llega al 30%, según "un estudio de un organismo que representa a los principales estudios cinematográficos norteamericanos". Asimismo, se precisa que " el 58% de los consumidores de piratería son de niveles ABC1" y que se trata de una tendencia que va en aumento.

En general, estas cifras son manipuladas para intentar justificar la introducción de una nueva normativa similar a las creadas en varios países de Latinoamérica y El Caribe, firmantes de los tratados TLC con los Estados Unidos tras el fracaso del ALCA (nefasto tratado que automáticamente hubiera elevado los estándares de protección sobre todas los productos alcanzados por la propiedad intelectual, elevando en consecuencia sus precios).

Este hecho (el aumento injustificado que crea una burbuja por aplicación de estándares elevados en materia de copyright) es el factor determinante de la creación de mercados paralelos de distribución de productos. Los elevados precios de los productos denominados "originales" (autorizados por sus autores pero cuyos derechos patrimoniales fueron cedidos a las multinacionales) son consecuencia de las políticas depredadoras de la industria del copyright que encuentra una fuente de recursos extraordinario basada en costos ficticios de bienes sociales culturales (música, libros, películas, software).

Con total impunidad, las empresas norteamericanas desatan millonarias campañas en los principales medios de comunicación, confundiendo a un público con poca información relacionada a los verdaderos motivos de la creación de mercados "piratas" pero con sentido común a la hora de comprar productos a precios accesibles para los presupuestos hogareños de los argentinos (aunque incluso la franja de población con mayores ingresos se niega a pagar precios onerosos).

La crisis originada por los gobiernos y alianzas corporativas de países centrales, verdaderos piratas de sus sociedades, se intenta pagar extrayendo dinero de las poblaciones de los países históricamente pirateados, ahora por la globalización capitalista del tercer milenio.

Gaza: La escandalosa abyección de Amnistía Internacional

www.xpis.ps
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

En un aparente intento de parecer “ecuánime” e “imparcial” el grupo de derechos humanos con base en Londres Amnistía Internacional (IA) ha urgido a la comunidad internacional a dejar de vender armas al régimen de apartheid israelí y al movimiento palestino islámico de liberación Hamás.

Un informe publicado por el grupo el domingo 22 de febrero señalaba que las armas suministradas a “ambos bandos” se utilizaron en ataques contra “civiles y objetivos civiles”, lo que constituyen crímenes de guerra.

Sin embargo, un examen detallado del informe demuestra una clara tendencia por parte de AI a crear una falsa simetría entre Hamás, un pequeño movimiento de liberación que resiste a una ocupación militar extranjera similar a los nazis y de décadas de duración, e Israel, un Estado manifiestamente criminal armado hasta los dientes que ha estado cometiendo todos y cada uno de los crímenes que se puedan concebir bajo el sol con el propósito de mantener su ocupación colonial y su brutal dominación sobre el pueblo palestino.

Nadie está afirmando que Hamás esté completamente libre de culpa. Atacar civiles es inaceptable. Pero equiparar la resistencia de un pueblo perseguido durante décadas y que se consume bajo una ocupación militar (aunque cometa errores) con el inmensamente superior terrorismo de Estado perpetrado de manera injustificable por un poder ocupante es, cuando menos, moralmente inconsciente. Es más, sería ser similar a equiparar la resistencia europea a los ejércitos nazis agresores durante la Segunda Guerra Mundial con la propia agresión nazi.

Pues bien, con todos los respetos a AI y a sus esfuerzos por salvaguardar y defender los derechos humanos, no existe identificación moral o legal entre el derecho de una víctima de una violación a defenderse de su atacante y el acto criminal iniciado por el violador. Utilizo esta analogía porque la duradera opresión israelí impuesta al pueblo palestino es un duradero acto de violación.

Sí, lanzar proyectiles caseros y de otros tipos igualmente primitivos contra civiles israelíes es un acto lamentable. Con todo, el lanzamiento de estos proyectiles, que en diez años de hostilidades han matado a unos pocos israelíes (casi uno al año), no se puede comparar con la casi completa aniquilación de la infraestructura civil de Gaza y el asesinato sistemático de miles de hombres, mujeres y niños inocentes.

El excesivo, desproporcionado y a menudo inmoral uso de violencia mortal contra una población civil esencialmente encarcelada e indefensa es más que simplemente un mero error de cálculo o razonamiento incorrecto. Es más bien un crimen de guerra cuyos perpetradores son viles criminales de guerra que deberían ser perseguidos y castigados por sus crímenes.

Más concretamente, si se está verdaderamente interesado en hacer un análisis honesto y objetivo de la recientes atrocidades cometidas en Gaza es fundamental indicar el contexto en el que se ha producido. Por lo tanto, hay que ser lo suficientemente honesto como para recordar que Israel ha estado obligando al millón y medio de gazatíes a elegir entre morir sin hacer ruido al sucumbir al asedio hermético y genocida que ha llevado a la mayoría de los habitantes de la zona al borde de un holocausto silencioso o luchar para defenderse utilizando cualquier medio primitivo y extremadamente limitado del que disponga.

Creo firmemente que es absurdo y ridículo, si no totalmente malintencionado, comparar Hamás con Israel en lo que se refiere al uso de la violencia.

Hamás es un movimiento pequeño de palestinos perseguidos que han sido el blanco de la persecución y opresión israelí. Hamás no supone una amenaza real o estratégica para Israel, una superpotencia que también controla en gran parte a los politicos y la política estadounidense.

En su último ataque genocida contra Gaza, Israel utilizó las más letales armas de muerte, incluyendo aviones F-16 , helicópteros Apache, tanques Merkava, artillería pesado, uranio empobrecido, agentes químicos que corroen la carne humana y pueden causar la muerte, fósforo blanco, bombas de racimo y todo tipo de otras armas letales.

Por otro lado, Hamás utilizó armas claramente primitivas, fundamentalmente para impedir que Israel cometiera un genocidio aún mayor.

Durante este bombardeo aéreo, Israel atacó a sabiendas y deliberadamente barrios civiles, edificios de viviendas, casas particulares, mezquitas, internados, edificios de la universidad, escuelas de la ONU, tiendas de alimentación y otros negocios. Fue una orgía sin límite alguno de muerte y terror contra una población encerrada y a la que a conciencia se había hecho pasar hambre.

A consecuencia de todo ello, al menos 7.000 palestinos fueron asesinados, mutilados o heridos, la mayoría de ellos con minusvalías para toda la vida. Además, cientos de miles de gazatíes sufren traumas psicológicos de por vida.

En el lado israelí estamos hablando de aproximadamente una docena de víctimas israelíes, algunos de ellos muertos o heridos por “fuego amigo”.

Así, estamos tratando con una situación extremadamente asimétrica en la que la proporción de muertos es casi de 1 a 100. No hay ni que decirlo, uno no tiene que ser un gran experto militar para darse cuenta de que esto no es realmente una guerra sino una masacre descomunal.

Por ello invitamos a AI a llamar las cosas por su nombre y a abstenerse de esconderse tras una jerga técnica que no sólo no transmite los hechos sobre lo que pasó realmente en Gaza sino que da además la falsa impresión de una simetría entre Israel y Hamás en relación a la culpa.

Más concretamente, es importante recordar que Israel no impuso el draconiano bloqueo a Gaza como represalia por el muy inofensivo lanzamiento de proyectiles contra Israel. El bloqueo criminal se impuso sobre todo como cruel castigo a los palestinos por haber elegido a un partido que a Israel no le gusta. Por ello, la imposición del asedio, que continúa inamovible, es per se un crimen de guerra o un crimen contra la humanidad.

El mundo los traicionó, el mundo árabe permaneció en silencio y algunos regímenes árabes incluso entraron en connivencia con Israel para perfeccionar el asedio con la esperanza de que los gazatíes se volvieran en contra [de Hamás] y lo derrocaran.

Y el hipócrita occidente tuvo la audacia de echar la culpa a las víctimas mientras, como siempre, farfullaba acerca del derecho de Israel a defenderse.

Esto ocurría mientras todo un pueblo estaba siendo encarcelado, se le mataba de hambre, se le atormentaba y exterminaba en silencio, fundamentalmente por razones políticas que tienen que ver con a la expansión territorial israelí.

En resumen, lo que hizo inevitable la resistencia palestina fue el bestial y nazi ataque israelí contra ellos. Los palestinos, atormentados desde hace décadas por esta cruel ocupación tienen todo el derecho moral a resistir utilizando todos los medios de los que dispongan.

En vez de echar la culpa a las víctimas por resistir a su opresor, el mundo, incluyendo AI, debería decir a Israel que no puede encerrar a un millón y medio de civiles dentro de una cárcel a cielo abierto, rodeada de alambre de espino, torres vigía, tanques, minas de tierra y otras novedosas maquinas de matar y esperar que las víctimas muestren amor y comprensión hacia sus torturadores y opresores.

Israel ha transformado la franja de Gaza en un verdadero campo de concentración al denegar a la población prisionera el acceso al combustible, a la comida, a los cuidados médicos y a productos básicos.

Mientras tanto, la maquinaria de muerte israelí nunca deja de matar casi a diario a palestinos inocentes.

Es fundamental que AI y otros grupos de derechos humanos tengan en cuenta estos hechos al tratar la situación en Gaza. No hacerlo y doblegarse ante las presiones israelíes deterioraría más la imagen de AI como la principal organización de derechos humanos del mundo.

Enlace con el original: http://xpis.ps/xpisps/Uploadarticles/777articles%20Amnesty%e2%80%99s%20scandalous%20obliquity.doc

 

En RENFE, más de 1.000.000 de horas extraordinarias; en ADIF, 1.600.000

Mientras tanto, el número de parados se acerca ya a 4.000.000. En diciembre, 600.000 nuevas solicitudes de prestación por desempleo

La realidad económico-laboral de los trabajadores de este país está sufriendo una trasformación en la cual el aumento progresivo y brutal del paro y la pérdida de las perspectivas para encontrar empleo se han convertido en la debacle de las economías domésticas. Esto se traduce en más de 1.000.000 de familias con todos sus miembros en paro y en el comienzo de una infinidad de tragedias personales y familiares cuyos resultados están aún por hacerse sentir y que no se pueden obviar.

SFF-CGT
Martes 24 de febrero de 2009

El Sindicato Federal Ferroviario de la Confederación General del Trabajo ha realizado un estudio pormenorizado sobre los excesos de jornada realizada y abonada en el año 2008 en las Entidades Públicas Empresariales RENFE-Operadora y ADIF. Del resultado de este estudio, hemos comprobado que en el año 2008, en RENFE se han realizado aproximadamente 1.004.000 Horas Extraordinarias. De ellas, un gran número corresponde a descansos no disfrutados (DNDs) realizados, sobre todo, por personal de conducción, llegando el año pasado a la cifra de 62.591 DNDs. Durante el mismo periodo, en ADIF se han realizado aproximadamente 1.600.000 Horas Extraordinarias.

En CGT estamos en contra de la realización de horas extras, o cualquier otro concepto que signifique excesos de jornada, y a favor de que el trabajo se reparta bajo cotas de solidaridad.

Enredados en la vorágine de las horas extras, se prefiere obviar que su concesión y realización depende exclusivamente de la voluntad del empresario, y se acaba asumiendo como propio un nivel adquisitivo/consumista que no se corresponde con la realidad económica, sirviendo como válvula de escape a la lucha por mejorar las condiciones salariales.

Pero, por desgracia, esto es solo una parte del problema originado por la profusa –y rechazable- realización de excesos de jornada en muchas empresas de este país. La otra parte queda encadenada a la indudable pérdida de condiciones de trabajo, en el aspecto laboral, y de calidad de vida en el aspecto personal.

Independientemente de las causas, parece innegable que los efectos son igualmente nefastos:

- Reducciones de plantilla.

- Aumento de la precariedad.

- Empeoramiento de las condiciones de trabajo.

- Una vuelta de tuerca más en la consolidación del concepto insolidario entre los trabajadores.

Además la realización de horas extras tiene un eminente contenido insolidario:

1. Mientras algunos hacen horas extras, el índice de paro aumenta en cotas altísimas.

2. Está al servicio de los intereses empresariales; permitiendo afrontar incrementos de producción sin aumentar plantilla, así como preparar reconversiones.

3. Se trata de un componente desmovilizador en manos de las empresas: se sustituye la movilización para conseguir mejoras reales por el servilismo de quienes dependen de los favores de un jefe.

4. Sirven para enmascarar el fracaso del modelo sindical mayoritario, permitiendo a los trabajadores mantener ritmos de consumo por encima de sus posibilidades reales.

5. Dispara el nivel de explotación, devolviéndonos a tiempos pasados e inutilizando los años de lucha por el derecho a vivir más allá de la obligación laboral.

6. Van en detrimento del resto de la plantilla que padece, con ello, una precariedad salarial con sueldos fijos irrisorios e insuficientes.

7. La reducción de los descansos semanales y diarios, no compensados con tiempos de descanso, sobre todo del personal relacionado directamente con la circulación ferroviaria, conlleva un grave riesgo para la seguridad en el tráfico ferroviario y, en mayor medida, para los trabajadores.

Asimismo se ha constatado que, la Dirección de estas Entidades Públicas Empresariales, han cometido incumplimientos escandalosos de la legalidad vigente, en lo referente a rebasar ampliamente los límites de la jornada laboral y abonar la disminución de descansos tanto entre jornadas como semanales, que estipula el Estatuto de los Trabajadores, Real Decreto sobre Jornadas Especiales, Normativa Laboral de ambas Empresas, en definitiva, el propio Ordenamiento Jurídico.

De ello se evidencia que, de haber sido compensados estos excesos de jornada en descansos, se hubieran necesitado aproximadamente 900 trabajadores más en la Plantilla de ADIF y 580 en la de Renfe. Por tanto, queda al descubierto la enorme falta de Plantilla que necesitan estas Entidades Públicas, con independencia de la necesaria tasa de reposición provocada por los expedientes de regulación de empleo existentes en las Entidades, para seguir realizando el servicio que prestan a la sociedad.

Por todo ello, el SFF-CGT pone al servicio de la creación de empleo las herramientas sindicales y jurídicas de actuación para restringir a su ámbito legal los excesos de jornada, para lo que hemos iniciado una campaña de información y denuncia social.

POR EL REPARTO DEL TRABAJO Y LA RIQUEZA

POR LOS AVANCES LABORALES Y SOCIALES

VEN A LUCHAR CON CGT

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Asesinan en Colombia a defensores de víctimas de los paramilitares

En todos los casos el elemento común es la denuncia del desalojo de sus tierras

Afp, Dpa y Reuters

Al menos 20 líderes de grupos de defensa de víctimas de paramilitares de extrema derecha en Colombia fueron asesinados en los últimos tres años por hombres no identificados por las autoridades, pero posiblemente involucrados con organizaciones armadas que durante los años 80 y 90 arrebataron bienes a campesinos y cuya posesión pretenden asegurar ahora, mediante nuevos crímenes y acciones al margen de legislación nacional.

La señal de alerta fue lanzada por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), el organismo creado por Estado colombiano para garantizar el cumplimiento de una legislación que facilitó la desmovilización de organizaciones armadas ilegales, la Ley de Justicia y Paz.

Los crímenes contra líderes de las organizaciones de víctimas de paramilitares ocurrieron en la región de Urabá, en el noroccidental departamento de Antioquia, una de las más azotadas por el conflicto armado interno en la década de los 90, según un informe de la CNRR, divulgado este domingo por el diario El Tiempo.

En todos los casos, el elemento común es el reclamo de campesinos desplazados a quienes los grupos de paramilitares les arrebataron sus bienes a sangre y fuego, señaló el reporte de la CNRR, presidida por el académico Eduardo Pizarro, quien asumió el cargo para asegurar que la legislación no fuera eludida por los individuos que se entregaron a las autoridades judiciales, conocidos como desmovilizados.

Al menos 30 mil miembros de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desmovilizaron en 2007, al acogerse a la legislación propuesta por el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

La llamada Ley de Justicia y Paz obliga a los ex combatientes acusados de crímenes de lesa humanidad a confesar sus delitos y entregar la totalidad de sus bienes ilícitos para reparar a las víctimas, a cambio de penas de prisión de máximo ocho años.

Desmovilizados poseen bienes ilícitos con prestanombres

Según Pizarro, presidente de la CNRR, muchos desmovilizados tienen previsto que al salir de prisión en un plazo máximo de ocho años tendrán la oportunidad de gozar de otros bienes adquiridos ilegalmente, dejados en manos de prestanombres.

Por ello, señaló Pizarro, cada persona que aparece ante las autoridades para reclamar lo que muchos ex paramilitares escondieron, se convierte en una amenaza potencial que los podría enviar a prisión por 40 años, y algunos están haciendo lo que sea para evitar ese riesgo.

En consecuencia, la CNRR teme que la violencia contra las víctimas se dispare, como ocurre en el departamento de Antioquia, en el que se habla de 525 amenazados, 463 de los cuales pidieron protección al gobierno en 2008.

Además de la desmovilización de combatientes paramilitares, líderes de sus organizaciones como Salvatore Mancuso fueron extraditados a Estados Unidos.

Las declaraciones de los desmovilizados dieron lugar también a destapar un escándalo conocido como la narcoparapolítica, en el que se han visto involucrados legisladores y funcionarios públicos del gobierno nacional y departamentales con dirigentes paramilitares.

La narcoparapolítica también salpicó a empresarios como el propietario de un equipo de futbol, Eduardo Dávila Armenta, dueño del Unión Magdalena, a quien el jueves pasado le giró orden de captura la Fiscalía General.

La desmovilización forma parte de una política más amplia del gobierno de Uribe denominada seguridad democrática, que no sólo ha sido cuestionada por sectores de izquierda en Colombia, sino también por políticos como el ex presidente César Gaviria, quien en una entrevista publicada esta semana en El Tiempo, dijo:

El paramilitarismo no se ha acabado, entre otras cosas, porque es una secuela del narcotráfico, y mientras en Colombia haya tanto narcotráfico, habrá paramilitarismo. Ese es un mundo de señores que se adueñaron de la tierra rural y la han defendido a sangre y fuego. La pelean para laboratorios de droga, para producir coca y para acumular riqueza. Eso es el paramilitarismo de hoy. Es una terrible contrarreforma agraria que se ha dado por años sin que el Estado haga nada para evitarlo. El gobierno pareciera más interesado en legitimarlo.

Investigan espionaje a políticos, magistrados y periodistas

Agentes de la Fiscalía General catearon este domingo la sede central del servicio secreto de Bogotá, al comenzar a investgigar una denuncia periodística sobre actividades ilegales de espionaje contra dirigentes de la oposición, magistrados y periodistas.

Por la tarde, el director del organismo, Felipe Muñoz, informó de la destitución del subdirector de Inteligencia del Departamento Autónomo de Seguridad, Jorge Alberto Lagos, quien se desempeñaba en el cargo desde hace tres años.

Periodismo: Defendiendo la verdad y la razón

Es difícil, aunque no imposible, imaginar un periodismo sin diarios impresos. No es tan difícil, en cambio, imaginar diarios sin el periodismo de calidad indispensable para la salud de una sociedad democrática

JAUME GUILLAMET 23/02/2009

El debate sobre el futuro de los diarios contiene una preocupación de fondo por el devenir del periodismo. La alternativa digital, sumada a la competencia audiovisual, incide sobre algo más que la pervivencia de los formatos impresos, también sobre los contenidos y la función social de los medios.

En contra de lo que se dijo, los nuevos medios no han eliminado a los anteriores

Hacer periodismo de calidad es caro. El gran problema está en cómo financiarlo

Ese debate informal y sostenido tiene su origen más reciente en la aparición de Internet, hace 15 años, pero la radio y la televisión ya lo habían abierto mucho antes. El control inicial de los gobiernos sobre el audiovisual, así como el tiempo necesario para su perfeccionamiento técnico, retrasaron el estallido de la competencia entre los medios hasta la segunda mitad del siglo XX. El periodismo ha sido absorbido por una industria de la comunicación en la que el espectáculo y la sensación son el mayor reclamo para asegurar los niveles de difusión y audiencia exigidos por la publicidad, fuente de financiación común a todos.

La distinta naturaleza de los medios de comunicación ha otorgado posibilidades y límites diferentes a cada uno de ellos. Hija a la vez de la hoja volante y del libro, y constreñida en espacio y tiempo, la prensa diaria ya había rozado sus lindes con el sensacionalismo amarillo de William Randolph Hearst, el cinematográfico ciudadano Kane, en cuyo deshonor Edward Godkin entonó la "vergüenza pública de que los hombres puedan hacer tanto mal con el objeto de vender más periódicos".

Hijas sucesivas del telégrafo sin hilos de Marconi, de la siembra de mensajes al viento (broadcast) de Lee de Forest y de la electrónica industrial, la radio y la televisión no han conocido otros límites que los que la política haya podido imponerles y los que el comercio no haya logrado traspasar. En su caso, los umbrales de vergüenza aún no han dejado de sorprender.

Preguntarse en qué medida los medios audiovisuales mantienen el trinomio originario información-formación-entretenimiento es una buena manera de ver el marco en que se mueve hoy el periodismo. La acentuada decantación hacia el entretenimiento más espectacular, en demérito de la formación, puede arrastrar en exceso la información hacia formatos y lenguajes impropios, por coloquiales, subjetivos y ambivalentes. La imitación de los modelos gráficos instantáneos de las noticias audiovisuales tiende a producir, además, un empobrecimiento informativo de los diarios, en cuyas páginas también gana espacio el entretenimiento.

De confirmarse esa tendencia, estaríamos ante el riesgo de una disolución del periodismo en la industria de la comunicación, mientras que Internet parecería proclamar su pura y simple obsolescencia. Hija no esperada de la informática y las telecomunicaciones, esa red global, instantánea y omnicomprensiva, de naturaleza aparentemente ilimitada, ha abierto la puerta a un periodismo más participativo y autogestionado por el ciudadano, hasta poner en duda la necesidad originaria del mensajero y mediador. Como si el periodismo agotara su ciclo histórico.

¿Lo está agotando? No se agota, en todo caso, la necesidad del periodismo como selección, elaboración e información de los hechos, de acuerdo con criterios de interés público, como investigación y presentación de los problemas de la sociedad, como análisis y crítica con aportación de opiniones fundamentadas.

La pregunta es si habrá lugar para el periodismo así entendido -y no como una mera repetición de noticias e impactos- en el espacio vacío que pudiera resultar de la acentuación de esas tendencias, entre su disolución en la industria de la comunicación y la procelosa navegación de los lectores por los mares virtuales de Internet.

Otra pregunta es si hay una conciencia clara de estas amenazas, agravadas por una crisis que ha reducido la publicidad que financia todos los medios, que ha cortado el potente despegue de los diarios gratuitos y que afecta también a los de pago. Una tercera pregunta sería si podría sobrevivir el periodismo a una eventual desaparición de los diarios impresos.

El orden inverso de las respuestas no alterará el sentido de la explicación.

Es difícil, aunque no imposible, imaginar un periodismo sin periódicos. Los periódicos son la referencia histórica del periodismo y su cultura profesional, por ser el más antiguo de los medios y el único específico, creados expresamente para la función de informar y crear opinión, ligados en su evolución al progreso de la libertad y de la democracia, víctimas primeras y genuinas de cualquier regresión política. De los periódicos han tomado la radio, la televisión e Internet principios, valores y géneros informativos, así como el nombre mismo de la actividad -periodismo- y las tareas que ejercen sus redactores o periodistas.

No es tan difícil, en cambio, imaginar periódicos sin el periodismo bien entendido al que nos referimos. Hemos sufrido esa extraña situación en España durante gran parte del franquismo y la siguen sufriendo en muchos países. Si sucede por razones políticas, podría suceder también -y, de hecho, comienza- por razones económicas. La tradición periodística anglosajona, que es la más acreditada por su continuidad, coherencia y vinculación originaria con la libertad de prensa, ofrece una conciencia de lo que hay que defender y cómo, frente a esas tendencias de disolución del periodismo, más fuerte y clara que otras tradiciones afectadas por su vinculación originaria al poder y por los accidentes derivados de la historia política. En España, el corte profundo de la Guerra Civil y el franquismo rompió la continuidad de la frágil tradición liberal y ha dejado el periodismo en una situación de escasez de referentes personales y culturales. Con una conciencia más difusa de las amenazas y una situación de debilidad conceptual para la defensa del lugar del periodismo en el futuro de los medios.

Sirva el periodismo norteamericano como referencia, no sólo para explicar las causas de los cambios y amenazas, sino también para construir los argumentos de la defensa. Un periodismo que reconoce la verdad como primera obligación y cuya primera lealtad es con los ciudadanos, de acuerdo con Bill Kovach y Tom Rosenstiel, que expresaron en The Elements of Journalism (2001, actualización y revisión en 2007; en español, Los elementos del periodismo, EL PAÍS, 2003), fruto de un extenso trabajo de investigación y debate profesional. Un periodismo que no desatiende el concepto de objetividad, sino que lo plantea como método en una disciplina esencial de verificación de las noticias.

Hay una razón histórica, si se quiere elemental, para creer en la pervivencia de los periódicos impresos: contrariamente a lo que se pensó en momentos parecidos del pasado, los nuevos medios no han comportado la desaparición de los antiguos, sino su transformación y adaptación. Tampoco afrontan todos los periódicos los mismos riesgos, más acentuados para los que dependen de las grandes campañas de publicidad que para los ligados a contenidos y recursos locales.

Para el futuro de todos los medios, se requiere una sólida conciencia social y profesional sobre el periodismo que hay que defender. De ahí la necesidad de profundizar en la comprensión y la aplicación del concepto recurrente de periodismo de calidad, de convertirlo en referencia común del ejercicio profesional, de la demanda social y del interés del público. El periodismo de calidad, tomado como condición necesaria pero no suficiente. El problema principal está en su financiación, aún más ahora que la publicidad ha caído en picado y que el horizonte inmediato es de crisis y reducciones de plantillas.

El periodismo de calidad es caro, pero es indispensable para la buena salud de una sociedad democrática. Volvamos a Kovach y Rosenstiel: "El periodismo proporciona algo único en una cultura: la información independiente, fiable, precisa y extensa, que los ciudadanos requieren para ser libres". Evoquemos a Mariano José de Larra, nuestro primer gran periodista, que definió su oficio como un ejercicio genuino de crítica al Gobierno y defensa de la sociedad, que proclamaba como único objetivo del periodismo "contribuir en lo poco que pudiese al bien de mi país", sin necesidad de "defender más que la verdad y la razón".

Jaume Guillamet es catedrático de Periodismo de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona.

La nueva vestimenta del capitalismo

PETER SINGER 23/02/2009

Es la crisis financiera mundial una oportunidad para crear una nueva forma de capitalismo basado en valores racionales?

¿Qué sentido tiene el lujo en un mundo en el que mueren de pobreza 10 millones de niños al año?

Eso es lo que parecen pensar el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el ex primer ministro británico Tony Blair. En un simposio, celebrado en París el mes pasado, Sarkozy calificó el capitalismo basado en la especulación financiera de "sistema inmoral", que "ha pervertido la lógica del capitalismo". Sostuvo que el capitalismo necesita nuevos valores morales y aceptar un papel más fuerte de los gobiernos. Blair hizo un llamamiento en pro de un nuevo orden financiero basado en "valores diferentes del máximo beneficio a corto plazo".

Resulta asombroso lo fácilmente que los políticos de todas las orientaciones -incluso los firmes partidarios ideológicos del mercado desregulado- han aceptado la idea de que el Estado debía rescatar a los bancos y las compañías de seguros cuando se encontraran con problemas. Pocos han estado dispuestos a correr los riesgos inherentes a la decisión de dejar desplomarse a bancos importantes. Muchos temían un desempleo a gran escala, un maremoto de quiebras, millones de familias expulsadas de sus casas, la red de seguridad social tensada hasta el punto de desbaratarse y tal vez disturbios y un resurgimiento del extremismo político que llevó a Hitler al poder en Alemania durante la depresión del decenio de 1930.

La opción de salvar a los bancos de las consecuencias de sus propios errores indica un cambio de valores, alejado de la creencia en la idoneidad máxima del mercado. Pero ¿producirá también la recesión un cambio profundo en los valores de los consumidores?

No es casualidad que el simposio en el que participaron Sarkozy y Blair se celebrara en Francia, donde algunos han considerado necesaria la crisis financiera mundial precisamente porque está produciendo ese cambio de valores. En una sección de Le Figaro sobre cómo reducir los gastos propios se predijo una "revolución en los valores" y se afirmó que la gente daría prioridad a la familia por encima del trabajo. (Los norteamericanos consideran que los franceses, con su horario laboral más corto y sus vacaciones más largas, ya conceden esa prioridad a la familia frente al trabajo).

Los franceses siempre han tenido menos tendencia a endeudarse: cuando pagan con tarjetas, suelen hacerlo con las de débito, con las que recurren a fondos que ya tienen, en lugar de a las de crédito. Ahora ven la crisis actual como una confirmación del valor que supone no gastar un dinero que no se posee.

Eso significa menos gastos lujosos, cosa que resulta difícil de conciliar con la fama de Francia como país de la moda, el perfume y el champaña, pero el exceso ya no está de moda y hay noticias de que en todas partes se están reduciendo las compras de artículos lujosos. Richemont, la empresa suiza de artículos de lujo propietaria de las marcas Cartier y Montblanc, ha dicho que está afrontando "las más duras condiciones del mercado desde su creación hace 20 años". Ahora bien, ¿se trata de un cambio duradero de valores o de una simple reducción temporal, impuesta a los consumidores por las pérdidas en las inversiones y una mayor incertidumbre económica?

En su discurso de toma del poder, Barack Obama, dijo: "Ha llegado el momento de dejar de lado las puerilidades" y optar, en cambio, por la noble idea de que "todos son iguales y libres y todos merecen la oportunidad de perseguir plenamente su aspiración a la felicidad". Sería excelente que la crisis financiera mundial restableciese una conciencia adecuada de lo que es importante. ¿Podrá la crisis recordarnos que compramos artículos lujosos más por el rango social que representan que por su valor intrínseco? ¿Podrá ayudarnos a apreciar que muchas cosas son más primordiales para nuestra felicidad que nuestra capacidad para gastar dinero en moda, relojes caros y restaurantes de primera? ¿Podrá incluso, como propone Obama, volvernos más conscientes de las necesidades de quienes están viviendo en la pobreza real y en condiciones mucho peores que las que tendremos nosotros jamás, con o sin crisis financiera? El peligro es que de las posibilidades de un cambio real de valores se apropien, como ha ocurrido con tanta frecuencia en el pasado, quienes lo vean sólo como otra oportunidad de hacer dinero. Según se ha sabido, la diseñadora Nathalie Rykiel, que va a exhibir su nueva colección de Sonia Rykiel en marzo, no va a hacerlo en su enorme y caro local habitual, sino en el espacio, menor, el de su tienda. "Es un deseo de intimidad, de vuelta a los valores", dice. "Tenemos que volver a una escala menor, en contacto con las personas. Vamos a decir: 'Vengan a nuestra casa. Miren y toquen la ropa".

Ah, sí, en un mundo en el que 10 millones de niños mueren todos los años por causas evitables y relacionadas con la pobreza y en el que las emisiones que provocan el efecto de invernadero amenazan con provocar millones de refugiados por razones climáticas, debemos visitar las tiendas de París y tocar las telas. Si las personas estuvieran preocupadas por los valores morales defendibles, no comprarían ninguna ropa de alta costura. Pero, ¿qué posibilidades hay de que Nathalie Rykiel -o las minorías opulentas de Francia, Italia o los Estados Unidos- adopten esos valores?

.© Project Syndicate, 2009.

Traducción de Carlos Manzano.

Peter Singer es catedrático de Bioética en la Universidad de Princeton

La demanda de madera, soja y etanol se ceba con los indígenas latinoamericanos

FRANCISCO PEREGIL - Madrid - 23/02/2009

Sobrevivieron a la llegada de Colón, a las enfermedades de Europa, a los dictadores, a la United Fruit Company y a la fiebre del caucho. Pero las prospecciones petrolíferas, las empresas madereras y los cultivos de soja no sólo les han espantado la caza sino que los han espantado a ellos mismos: pueblos enteros de nativos obligados a vivir cada vez más lejos de donde siempre estuvieron.

Hay unos 50 grupos nativos que nunca han contactado con el resto del mundo

"Las invasiones de las reservas son constantes", dice la directora de Survival

Aún quedan en América Latina unos 500 pueblos indígenas (la palabra tribu les parece peyorativa), con 43 millones de miembros que abarcan el 7,6% de la población del continente. Varias decenas de estos grupos no oyeron hablar nunca de Cristo, ni de Mozart, ni de la penicilina, ni de las Torres Gemelas, ni de Sin tetas no hay paraíso. La ONG Survival calcula que existen 40 de estos grupos en Brasil con los que nadie ha contactado, unos 15 en Perú y uno en Paraguay. Es en estas comunidades de escasa o nula relación con el resto de la sociedad donde se aprecian de forma más cruda los estragos del consumismo disfrazado de progreso.

Para ayudar a los indígenas en una batalla donde tienen todas las de perder, investigadores como Almudena Hernando, arqueóloga de la Universidad Complutense de Madrid, han convivido en la Amazonia brasileña con pueblos como los awá, también conocidos como guajá.

"Cuando los funcionarios brasileños de la Fundação Nacional do Índio (Funai) detectan a un awá perdido en la selva lo trasladan a una zona legalmente demarcada para los indígenas donde nadie puede entrar. Pero los madereros terminan entrando. Hacen unas talas muy selectivas, que no se pueden detectar mediante fotos aéreas, porque cortan los árboles más viejos y dejan los jóvenes, que no tienen valor en el mercado. Y detrás de ellos viene un ejército de campesinos sin tierra, que no tienen tampoco nada para subsistir. La forma que tenemos en Occidente de combatir esos desmanes es pedir certificados de origen de la madera que se compra".

"El verano pasado", continúa Almudena Hernando, "los madereros se acercaron a sólo tres kilómetros de la zona protegida. Y cuando llegue la temporada seca, el próximo agosto, seguro que se acercarán más y más. Cuando cazábamos junto a los awá, ellos, que tienen un oído finísimo, se paraban al oír las sierras mecánicas. Les espantan la caza, que es su única forma de vida. En 2006 la Funai llevó allí al Ejército y expulsó a los madereros. Pero, al año siguiente, volvieron".

"La teoría en Brasil es muy buena. La ley protege a los grupos aislados, pero las invasiones son constantes, y no se hace nada para frenarlas", indica Fiona Watson, directora de la ONG Survival.

"Por una parte el Gobierno crea un organismo como la Funai para protegerlos, y por otra pone en marcha el Plan de Crecimiento Acelerado, que proyecta entrar en la Amazonia y construir carreteras y centrales hidroeléctricas. Además, el presidente Lula da Silva visitará a Barack Obama en abril con el objetivo de vender a Estados Unidos más biocombustibles. Ya tiene en proyecto la creación de más fábricas en tierras reivindicadas por los guaraníes. Y encima, el Congreso de Brasil está debatiendo un anteproyecto de ley que permitiría explotar a gran escala la minería en los territorios indígenas".

Survival trabaja desde hace varios años con 35.000 guaraníes de Brasil. "Éste era uno de los primeros grupos que contactaron con los colonos blancos hace casi 500 años y han sobrevivido a ello", indica Watson. "Pero en los últimos 50 años, por culpa de la expansión agrícola en Mato Grosso, han perdido casi todas sus tierras y viven en reservas, rodeados por las plantaciones de soja y de caña de azúcar, que se usan para fabricar biocombustibles [especialmente el etanol]".

Teresa Aguilar Larrucea, quien lleva varios años trabajando junto al fotógrafo Carlos Díez Polanco en distintos proyectos con decenas de pueblos indígenas en Latinoamérica, sostiene que todos los individuos con los que ha tratado siempre han salido perdiendo en su relación con el hombre blanco.

"Apenas se les otorga el rango de personas. Pueden quedar muy bonitos como cartel turístico, pero nadie quiere tenerles cerca. Y encima la sociedad blanca les quita sus tierras alegando que no las cultivan y que son improductivas. ¿Pero cuál es el concepto de improductividad? El indígena tiene ahí su tienda y su farmacia, saca beneficio de ellas. Llevan miles de años conviviendo en armonía con la naturaleza. Deberíamos aprender de ellos".

A pesar del pesimismo con que Aguilar Larrucea atisba el futuro de los pueblos indígenas, aún ve signos esperanzadores. "Venezuela es un claro ejemplo de lo peor y lo mejor. Los indios caracas vivían en el centro del país y ahora en el centro no queda ninguno, todos se han desplazado a la Amazonia y a la frontera. Sin embargo, Venezuela ha sido un país pionero en la lucha por los derechos de los nativos al crear el Ministerio de los Pueblos Indígenas, y ponerlo en manos de Nicia Maldonado, que es indígena yecuana. Porque en Brasil existe la Fundação Nacional do Índio, pero sus dirigentes no lo son", explica.

"Con Hugo Chávez", continúa, "los indígenas han adquirido más conciencia de raza y dignidad. Ya no esconden sus raíces y cada vez aparece mayor número de indígenas en los censos. Pero al ser un ministerio nuevo, no llega a todos los pueblos indígenas que deberían llegar". Detrás de esa aversión de la sociedad blanca al aborigen, según Aguilar Larrucea, lo que se esconde es un complejo racial y cultural. "Los blancos quieren presumir de su pureza renegando del mestizo y el mestizo reniega del indígena. Yo he visto en algunos pueblos a gente que hacía negación de sus hermanos más oscuritos porque se avergonzaban de ellos".

Un lenguaje para dos hombres

Si se busca en Wikipedia lenguas tupí-guaraní, la primera que aparecerá en una lista de 53 se llama aura. Su cobertura geográfica es el Estado brasileño de Maranhão. El número de hablantes, reducido. "Sólo dos hombres y yo los conozco", asegura la arqueóloga de la Universidad Complutense Almudena Hernando. "La Fundação Nacional do Índio [Funai, organización dependiente del Ministerio de Justicia brasileño] les han facilitado una cabaña junto a un puesto indígena donde viven indios awá. Hablan una lengua que nadie conoce. Les pusieron de nombre Auré y Aurá. Parece que son los últimos representantes de un grupo al que debieron masacrar".

"La Funai los contactó cuando estaban perdidos y solos. Ningún lingüista conoce su lengua. Los trasladaron ahí, lejos de la tierra donde se les halló. Cuando te acercas, te cuentan muchas cosas que no entiendes. Y si entras en su cabaña te quedas completamente impactada: las vigas que sujetan el tejado de paja sirven de soporte a cientos y cientos de flechas, con las puntas envueltas en hojas y atadas en racimos", continúa Hernando.

"Auré y Aurá se han pasado los años que llevan viviendo ahí haciendo flechas y más flechas, en un ejercicio inútil desde el punto de vista funcional, porque ya no las usan. Pero imagino que eso les sirve de terapia para neutralizar el trauma de haber sido arrancado de tu tierra y forma de vida. Tal vez se han agarrado a ello como mecanismo de seguridad. Cuando todo se ha hundido bajo tus pies quieres saber quién eres introduciendo la mínima cantidad de cambio en tu vida. Eso es lo que hacen estos dos hombres. Es impresionante ver su cabaña, neuróticamente ordenada. Te das cuenta del horror que han debido vivir muchos de estos grupos en el momento del contacto con el blanco".