Blogia

naturallymadnews(inactivo) - seguir en www.nmadnews.wordpress.com

Evo Morales anuncia en Viena prohibición de libre cultivo de coca en Bolivia

Evo Morales anuncia en Viena prohibición de libre cultivo de coca en Bolivia

ABI
 El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció el miércoles la decisión de su gobierno de prohibir "el libre cultivo de la coca" en el país andino, al abrir el miércoles el 52 Período de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas (NNUU) en la capital de Austria.

    El gobernante sudamericano que demandó al foro multilateral el retiro de la hoja de coca -en su estado puro- de la lista mundial de estupefacientes, también comunicó la decisión de su administración de no eliminar toda la coca legal que se cultiva en Bolivia.

    El mandatario, que mostró varias veces a su auditorio copado por un centenar de líderes mundiales, un trébol de hojas de coca, deploró que una parte de la producción de la hoja se desvíe hacia el narcotráfico.

    "Por eso hemos decidido con los movimientos sociales (de Bolivia) eliminar el libre cultivo de la planta, pero tampoco podrá haber cero de producción de coca", reafirmó el mandatario que levantó varias veces a sus auditores para tributarle un aplauso.

    Líder de los cultivadores de coca del Chapare, en el centro de Bolivia, Morales pidió retirar la hoja de la lista mundial de venenos.

    "Yo vengo a pedirles que se corrija un error histórico de la Convención Unica de Estupefacientes de las Naciones Unidas del año 1961 sobre la hoja de coca", proclamó el mandatario sudamericano que enarboló, a manera de emblema, el trébol de hojas.

    Morales, primer indígena en gobernar una nación de Latinoamérica, explicó que el "error histórico" se encuentra en el inciso 2-E del artículo 49 de la Convención, que establece que la masticación de la hoja de coca quedará prohibida en 25 años.

    "Esto no es cocaína", sostuvo, seguido de una salva de aplausos.

    "Yo soy productor de esta hoja de coca y no por productor soy narcotraficante", señaló al tiempo de llevarse a la boca unas hojas que masticó en plena testera.

    "Soy consumidor de la coca que en Perú se llama ‘chapcheo’; en Bolivia ‘pijcheo’; en el norte argentino ‘coqueo’ y en algunas regiones de Colombia ‘mambeo’ y masticación en la legislación internacional", ilustró  sobre la ancestral cultura de consumo de coca en su estado natural en América de Sur.

    El auditorio volvió a prorrumpir en aplausos.

    Siempre levantando en su mano las hojas, Morales sostuvo que la coca representa la cultura de los pueblos indígenas, principalmente andinos, sin embargo, su consumo no sólo es indígena, sino de transportistas, mineros, estudiantes, profesionales, mestizos.

    La coca es la materia prima para la elaboración de la mundialmente afamada industria de bebidas gaseosas Coca Cola.

    El Presidente boliviano dijo que la coca no sólo simboliza la identidad de las culturas de pueblos indígenas, sino, en su estado natural, es medicinal, tiene una serie de atributos nutricionales y no causa ningún daño a la salud humana. Tampoco adicción.

    Morales insistió que el documento de 1961 contiene errores y argumentos pifiados porque, señala incluso, que el masticado de la coca conlleva un círculo vicioso que genera desnutrición.

    "Yo consumí intensamente (coca) como 10 años cuando era agricultor y no me siento desnutrido y ya llevo casi 50 años de vida", expuso.

    Hizo notar que el documento de marras también incurre en el error que la coca induce al individuo a cambios indeseables de carácter intelectual y moral.

    "Yo no me siento incapaz. Si fuera incapaz no fuera Presidente de la República de Bolivia y no trabajara 18 y más horas todos los días", afirmó en medio de la reacción exultante de los asistentes.

    Morales consideró la descripción contenida en la Convención de 1961 atenta contra la cultura de los pueblos indígenas, cuyos derechos fueron consagrados en la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas y el Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales, como así en la Convención 169 de la Organización Internacional de Trabajo, la Declaración de la UNESCO a favor del pueblo Kallawaya como Patrimonio Intangible de la Humanidad, entre otras cartas internacionales.

    El Jefe de Estado boliviano enfatizó que la recientemente aprobada Constitución Política de su país consagra la protección a la hoja de coca y calificó como patrimonio cultural a la planta andina, porque en su estado natural no es estupefaciente.

    Afirmó que los incisos cuestionados fueron aprobados hace más de 25 años y no son aplicables bajo ningún punto de vista, tomando en cuenta, además, que la coca se mastica sin daños colaterales hace más de 5.000 años en la región de los Andes sudamericanos.

    "Si se quiere mantener este error, seríamos criminales a los ojos del derecho internacional, tendrían que erradicar a los consumidores de la hoja de coca", dijo Morales al ratificar el compromiso de su administración de continuar con la reducción de los cultivos excedentarios que terminan en las factorías de droga.

    "Yo pido a ustedes incluyan en la lista (mundial de estupefacientes) el clorhidrato de cocaína, pasta base de cocaína, sulfato de cocaína que no están en la lista", afirmó al reiterar su pedido para que se retire a la coca de la nómina de venenos.

ONU se solidariza con presidente boliviano en huelga de hambre y apoya su demanda

ONU se solidariza con presidente boliviano en huelga de hambre y apoya su demanda

La Asamblea General de las Naciones Unidas emitió el jueves un comunicado de solidaridad y apoyo al presidente de Bolivia, Evo Morales, que inició una huelga de hambre en su país en defensa de la democracia y de la Ley de Régimen Electoral, entrabada en el Congreso por observaciones de la oposición al padrón electoral y más escaños para los indígenas.

"El Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas se solidariza y apoya al Presidente de Bolivia, Evo Morales, que acaba de iniciar una huelga de hambre hasta que el Congreso de su país apruebe una ley que otorga mayor representatividad a los sectores más desfavorecidos de su país", afirma un comunicado firmado por Miguel D´Escoto Brockmann

El comunicado revela que el apoyo a la decisión de Morales fue considerado por D´Escoto y su gabinete en pleno que se encontraba reunido en Nueva York preparando la próxima Cumbre de Jefes de Estado que acaba de ser convocada para el 1 al 3 de junio y que debe discutir la crisis económica mundial así como la nueva arquitectura financiera internacional.

"En estas fechas tan señaladas de Semana Santa, nuestra solidaridad y nuestros rezos van con el Presidente Morales y su compromiso inequívoco con los más desfavorecidos de la sociedad", señalo D´Escoto.

El Congreso boliviano delibera más de 24 horas ininterrumpidas debatiendo el proyecto de Ley de Régimen Electoral Transitoria que debe viabilizar las elecciones generales de diciembre de 2009 por mandato de la Nueva Constitución Política de Estado.

ALONSO SE REÚNE CON EL MINISTRO DE DEFENSA DE COLOMBIA - Excelentes relaciones bilaterales

Excelentes relaciones bilaterales

ALONSO SE REÚNE CON EL MINISTRO DE DEFENSA DE COLOMBIA

09/05/2007

Ver foto alta resolución El Ministro de Defensa, José Antonio Alonso, se reunió hoy, en la sede del departamento en Madrid, con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos

El Ministro de Defensa, José Antonio Alonso, se reunió hoy, en la sede del departamento en Madrid, con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, con quien conversó sobre política de defensa, cooperación industrial y otros asuntos de interés común.

Las relaciones bilaterales de ambos países en materia de defensa son muy buenas, enmarcadas en diferentes tratados como el Protocolo de Cooperación de 2003 y el Programa de Cooperación en materia de enseñanza militar, al que está acogida Colombia y que ha servido para conceder más de 130 becas a colombianos hasta la fecha.

Ambos ministros hablaron también de la creación de un Colegio Virtual Iberoamericano de Defensa, que contribuya a discutir aspectos de seguridad y defensa en el marco de la comunidad  iberoamericana.

Santos visitó el Ministerio acompañado por el viceministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón Bueno, que se encarga de los programas de cooperación industrial existentes y de identificar nuevos intereses.

 

Informe “Derechos Humanos en la Frontera Sur 2008”

Informe “Derechos Humanos en la Frontera Sur 2008”

www.apdha.org

20 años de muerte en las fronteras

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía viene realizando un seguimiento detallado desde el año 1997 de la evolución de los flujos migratorios que desde África se dirigen hacia España, las políticas que pretender afrontarlos y que obligan a una creciente clandestinización de los mismos al tiempo que provocan graves violaciones de los derechos humanos.

Desde que hace más de veinte años, el 1 de noviembre de 1988, aparecieran los primeros cadáveres en las playas de Tarifa, casi 21.000 personas han perdido la vida intentando llegar a nuestro país. Es una estimación ajustada que hacemos desde la APDHA y que muestra con claridad la tragedia colectiva en que se han convertido las políticas migratorias de la Unión Europea y de España.

La imposible inmigración legal y ordenada

A lo largo de estos años se ha venido insistiendo desde la unión Europea en que se está a favor de una “migración legal y ordenada” frente a la “inmigración ilegal” y descontrolada.

¿Se puede emigrar de forma legal y ordenada? Es decir, ¿puede un joven africano emigrar a España de la forma legal que auspician los mandatarios europeos?

La respuesta es rotundamente negativa. A los datos nos remitimos: del incremento de casi medio millón (494.485) de extranjeros en España durante 2008, tan sólo 8.749 (un 1,8%) personas proceden del África Subsahariana. No es casual, se trata de una opción consciente y deliberada.

Como detallamos en este informe, es imposible emigrar “legalmente” a España. Por un lado el contingente ha resultado un fracaso como sistema de gestión de flujos lo que se ha venido a reconocer limitándolo prácticamente a cero. Pero a ello hay que sumar los obstáculos y restricciones de todo tipo para la reagrupación familiar. Y, sobre todo, el muro infranqueable de la normativa y muy particularmente de la red consular española, punta de lanza del sistema de bloqueo a las personas que desean emigrar legalmente.

La insistencia que desde gobierno, oposición y algunos sectores se hace en ese mito de la “inmigración legal y ordenada” esconde, en el fondo, un verdadero rechazo de la necesidad de afrontar la realidad de los flujos migratorios y las desigualdades económico-sociales entre Europa y África de una forma seria y certera.

Esconde también una visión extremadamente utilitarista de las migraciones: permitir que vengan tan sólo aquellas personas necesarias para nuestra economía. Es la inmigración “deseada”, frente a la inmigración “sufrida”, de la que habla el gobierno francés y practica el gobierno español y que oculta una carga ideológica que concibe a las personas desde su “utilidad” y no desde su dignidad y derechos.

Pero sobre todo este mito condena a miles de personas que se ven obligadas a emigrar, que emigran casi de forma forzada, a hacerlo clandestinamente. Por eso hablamos de migraciones clandestinizadas en el informe.

La lucha contra la “inmigración ilegal” se ha convertido así en el norte inspirador de todas las políticas de la Unión Europea y de España. Como explicó Zapatero en la última campaña electoral, la lucha contra esta inmigración, para nosotros obligada a circular clandestinamente, es el eje de las políticas migratorias de nuestro gobierno. Pese a quien pese, y por encima de cualesquiera otras consideraciones.

Se trata, Zapatero dixit, de que no salgan, si logran salir que sean interceptados y en caso de que logren llegar que sean expulsados lo antes posible.

Fruto de esa política durante el año 2008 se han incrementado los medios para el control de las migraciones, se generaliza el uso de la detención y el encierro de migrantes como forma de gestión de las mismas y se han consolidado las políticas de externalización, una de cuyas mejores expresiones es el Plan África.

El Plan África y la externalización

Tras su puesta en marcha durante el año 2006 y su renovación para el período 2009-2012, no podemos sino hacer una evaluación extremadamente negativa de dicho Plan África y sus consecuencias.

Pese a que se presenta bajo un ropaje que pretende ser expresión de la “vocación solidaria de la sociedad española”, el Plan África no ha tenido resultados concretos en términos de beneficio para las sociedades africanas.

Y ello no podía ser de otra manera en la medida en que el Plan África evidencia la prioridad de los objetivos de política exterior españoles sobre el interés solidario por el desarrollo del continente africano. El Plan África se puso en marcha principalmente para favorecer los intereses comerciales y económicos españoles en el continente, para dar cobertura a una política migratoria dirigida al control de los flujos migratorios y supeditando una supuesta agenda de democratización y pacificación de los países africanos a los objetivos de seguridad de España.

El Plan África, de esta forma, es un marco más del desarrollo e impulso a las políticas de externalización, cuyo objetivo principal no es sino desplazar hacia el Sur el control de fronteras, convirtiendo a países terceros, bien de tránsito, bien de origen de las migraciones, en verdaderos gendarmes de la Unión Europea.

En el informe se hace un amplio análisis de las relaciones libio-italianas para el control de migraciones como un espejo en el que nuestro país no debiera mirarse, pero que es un camino de externalización que ya se está lamentablemente recorriendo en España.

También con gravísimas consecuencias para los derechos humanos. Nos detenemos particularmente en dos zonas en las que nuestra Asociación durante el 2008 ha podido conocer sobre el terreno las consecuencias de estas políticas de externalización de España confiadas a Estados en los que los derechos humanos no llegan siquiera al nivel de la retórica.

Marruecos: estatuto de asociación avanzado a cambio de represión sobre las migraciones

El 13 de octubre de 2008 el Consejo de Luxemburgo aprobaba un estatuto de asociación avanzado entre la Unión Europea y Marruecos, lo que significa que este país pasará a disfrutar de un marco privilegiado de relaciones políticas, económicas y sociales con la Unión, y tendrá acceso a determinados programas comunitarios. A cambio sin duda de una importante colaboración entre otras cuestiones en el control de las migraciones. Durante el año 2008, ha cumplido fielmente con su papel de gendarme europeo y ha ejercido la represión con empeño, también sobre sus nacionales que intentaron emigrar, pero especialmente sobre los inmigrantes subsaharianos en tránsito.

Hemos destacado como muestra las continuas redadas de inmigrantes subsaharianos que son deportados a la frontera argelina, en la zona de Oujda. Oujda, última ciudad marroquí al noreste del país, en la frontera con Argelia cerrada y militarizada desde 1995, es puerta de entrada en Marruecos de los inmigrantes que suben del desierto, y lugar de expulsión para la inmensa mayoría de los arrestados a lo largo de país. Allí la situación puede considerarse siempre de emergencia y las condiciones de las personas allí deportadas verdaderamente deplorables, en ocasiones infrahumanas para personas que sufren acoso y abuso de todo tipo por parte de las fuerzas policiales marroquíes.

También hemos destacado el hundimiento intencionado en las costas de Alhucemas en la noche del 28 de abril de una zodiac cargada de inmigrantes que fue pinchada por las fuerzas del orden marroquíes, provocando 36 muertos.

En agosto, 73 migrantes de Ghana, Burkina Faso y Sudán partieron en cayuco desde Nuadibú, Mauritania, rumbo a Canarias. Tras quince días a la deriva, en los que murieron 33 de ellos, las autoridades marroquíes los interceptaron en algún punto entre Marruecos y Sahara Occidental. Los 40 supervivientes fueron encarcelados una semana, tiempo durante el cual se les dio comida y agua, pero no se les suministraron medicamentos. Un grupo de 20 de ellos fueron abandonados en zona desértica y minada entre el Sahara Occidental y Mauritania, indicándoles con el dedo la dirección hacia Nuadibú.

De nuevo y de forma detenida analizamos la evolución en las fronteras de Ceuta y Melilla en las que continúan, como se detalla en el informe, las violaciones de derechos humanos y la muerte de personas.

Las violaciones de derechos humanos en la frontera mauritano-maliense

En un extenso análisis redactado a raíz de la misión sobre el terreno desarrollada por la APDHA en la frontera mauritano-maliense.
Desde que Mauritania se ha convertido en un punto de partida hacia España, las ciudades fronterizas de Nioro du Sahel y de Gogui en Malí se han transformado, al igual que Kidal y Tinzaouatine en la frontera argelina, en la puerta de entrada (candidatos a la emigración) y de salida (rechazados en frontera) de todos aquellos que sueñan con Europa y con una vida mejor.

Fruto de las presiones europeas para el control de fronteras dentro de la política de externalización, en esta zona se están produciendo graves violaciones silenciadas y desconocidas sobre los derechos humanos, como se ha podido recoger en la misión citada.

Se trata de que los nacionales del África subsahariana son detenidos arbitrariamente en la frontera Mauritania, sin control judicial ni asistencia jurídica, siendo a menudo desvalijados, sometidos a todo tipo de violencia policial y rechazados en la frontera maliense de forma colectiva. También numerosos migrantes detenidos en las costas mauritanos son llevados al Centro de detención de Nouabidú, donde el maltrato y las palizas son extraordinariamente frecuentes, y luego deportados a la frontera maliense en condiciones inhumanas.

Son expulsados por la frontera maliense en minibús en condiciones inhumanas y degradantes, sin que se les haya notificado esta medida de alejamiento, sin haber podido recurrirla y sin que las autoridades mauritanas hayan informado a sus homólogos malienses.

El trayecto Nuadibú-Gogui dura entre 3 y 4 días, durante los cuales unas 22 personas escoltadas por la policía mauritana permanecen encerradas en un mini-bus, sin descansos previstos para dormir, con una sola parada al día para descender del vehículo y recibiendo como comida una botella de agua, pan y, con suerte, galletas y/o sardinas.

Lamentablemente al llegar a la frontera maliense, no existe ningún sistema mínimo de acogida o de apoyo humanitario, ni en Nioro ni en Gogui. Debido a la ausencia de medidas efectivas para garantizar la acogida, protección y el seguimiento de los rechazados en fronteras, las autoridades locales abandonan literalmente a estas personas, dejándolas en la más absoluta de las precariedades y con un intenso trauma psicológico debido al fracaso de su proyecto migratorio.

Así pues, una vez en la frontera maliense en unas condiciones físicas y económicas peores que las de antes de su partida y sin haber cumplido con las expectativas suscitadas por su proyecto migratorio, la mayoría de los expulsados deciden no realizar el « viaje de la vergüenza », que consistiría en regresar a casa con las manos vacías y sin poder reembolsar la inversión realizada por la comunidad. Por ello lo vuelven a intentar una y otra vez. Hay personas que ya acumulan cinco intentos.

Las violaciones sistemáticas de los derechos humanos de las personas migrantes recae en buen medida sobre España y la U.E., que delegan el control de sus fronteras externas a terceros países, sin preocuparse de los métodos empleados por éstos para llevar sus órdenes a cabo en el más absoluto desprecio a sus compromisos internacionales, al igual que sobre aquellos terceros países que ejercen de guarda-fronteras.

Sobre el terreno, en este caso, en la frontera mauritano-maliense, se demuestra una vez mas que las políticas migratorias represivas, destinadas a “luchar contra la inmigración ilegal” son ineficaces y crueles, ya que no sólo no evitan  las migraciones al no resolver los motivos de partida, sino que bloquean las migraciones circulares y favorecen las violaciones de los derechos humanos contribuyendo al aumento del sufrimiento de los migrantes y del negocio de las rutas migratorias clandestinas.

Las políticas de represión sobre los flujos migratorios, en entredicho

En efecto esa es la conclusión que puede establecer del análisis sobre la evolución del control de flujos y sobre las víctimas “colaterales” que su aplicación provoca.

Como cada año el Ministerio del Interior, vuelve a hacer un balance triunfalista de la evolución de las detenciones y particularmente de la interpretación que se da a las mismas. De hecho se plantea que las 14. 635 detenciones efectuadas en 2008 suponen una disminución de un 25% respecto al 2007. En efecto, Rubalcaba celebraba que ya nos encontrábamos en una situación comparable a la de 2002.

Nada más lejos de la realidad. Sea de forma consciente o inconsciente los datos reflejan por el contrario incluso un incremento de intentos constatados de entrar en nuestro país durante el año 2008: Hemos pasado de 31.610 personas detenidas en el conjunto de las zonas (Canarias, Península, Baleares, Ceuta y Melilla y en las Costas Africanas) durante el año 2007, a las 35.642 detenidas durante el año 2008, según los datos que ha podido determinar la APDHA.

Las conclusiones están a la vista: salvando el pico excepcional del año 2006, lo cierto es que se mantienen los flujos migratorios hacia España desde África a niveles similares a los de hace una década, e incluso este año se han incrementado respecto a 2007. Sólo que efectivamente y de forma paulatina se ha conseguido desplazar buena parte del control de las migraciones hacia el sur y se ha logrado la colaboración de los países de partida de las embarcaciones que han aceptado su rol de policías de las fronteras de la Unión Europea, convirtiéndose en auténticos países tampón. Es la materialización de las políticas de externalización que se diseñaran ya en el lejano Consejo de la Unión celebrado en julio de 2002 en Sevilla y se concretaran en el Programa de La Haya de 2004.

Sólo que además, mirado desde una perspectiva europea, más amplia, las migraciones africanas hacia Europa no sólo no se han amortiguado sino que se han ampliado de forma considerable.

Unas cifras que demuestran como decíamos más arriba la ilusión de “migración legal y ordenada”. No sólo porque luego en la práctica y muy particularmente en lo que se refiere al África, esa migración “legal” es impedida por los propios mecanismos legales y administrativos como hemos dicho. Sino porque es obvio que el deseo de las personas de buscar una vida mejor, de labrarse un futuro distinto, de convertirse en protagonistas de su propia existencia, es imparable pese a los SIVES, los FRONTEX y la teórica e ilusoria impermeabilización de las fronteras.

Por otra parte, es preciso señalar de nuevo, la desproporción y el dislate de medios humanos y materiales empleados para impedir una migración que no llega ni al 2% del total de la inmigración recibida por España en 2008.

Los que quedaron en el intento. Las víctimas.

Naturalmente para nuestro gobierno, para los gobiernos de la UE, estas políticas de represión y control de flujos, son “políticas de estado”. Y sus consecuencias de violación de derechos humanos, no son sino “daños colaterales” inevitables que tenemos que asumir aunque se traten de mitigar.

Lo que no se mitiga es el sufrimiento y el dolor de los familiares de las centenares de víctimas de esta política. Lo que no es posible mitigar es la muerte de tantos inocentes, que han perdido la vida por atreverse a buscar un futuro con dignidad.

Durante 2008 la APDHA ha contrastado, como se documenta ampliamente en el informe, la muerte de 581 personas, de ellas 342 en el Mediterráneo frente a las 239 en el Atlántico.

Por primera vez en bastantes años el número de personas que han perdido la vida en el Mediterráneo ha superado  ampliamente a las que hemos podido detectar en el Atlántico.

En cuanto al origen de las personas muertas, más del 75% eran subsaharianas, siendo el resto del Norte de África o sin determinar.
Para la APDHA, teniendo en cuenta estos datos y el seguimiento que hacemos, no es nada exagerado estimar en 2.900 el número de personas que han podido perder la vida este año intentando llegar a nuestro país.

La necesidad de otro modelo de gestión de las migraciones

Como se puede constatar en el Informe, seguimos pensando que es imprescindible abordar el fenómeno de la gestión de los flujos migratorios desde otra óptica.

A partir de 1985, fecha en que entra en vigor la primera Ley de Extranjería (7/85) y particularmente a partir de 1991 con la adhesión al Tratado de Schengen, el modelo de gestión de migraciones de España ha sido el intentar conseguir una “inmigración legal y ordenada”, desde una óptica exclusivamente utilitarista, lo que conllevaba una prioridad absoluta en la “lucha contra la inmigración ilegal”.

Para el desarrollo de este modelo, convertido ya en modelo de gestión para toda la Unión que cada vez más se intenta armonizar, se han realizado ingentes inversiones y se han desarrollado políticas  legislativas, de control, impermeabilización, represión, encierro y externalización… siguiendo el modelo de la Europa Fortaleza. Desde el año 2006 esta política ha recibido un extraordinario impulso en España, con las consecuencias y los resultados señalados en el Informe.

Desde el punto de vista de los derechos humanos, este modelo migratorio conlleva gravísimas violaciones de los mismos, provoca enormes sufrimientos para las personas que intentan ejercer el derecho a encontrar una vida más digna, incluso con el resultado de su muerte. Y condena a miles de inmigrantes “sin papeles” a la marginación y a la exclusión de los derechos fundamentales de la persona. Es por ello una política inmoral e inhumana.

Esta política pone en cuestión todo el discurso universalista de los derechos humanos, rechazando el principio de igualdad y justificando la exclusión con razonamientos insostenibles acerca de la prioridad nacional, la seguridad y la lucha contra la delincuencia.

Pero, por otro lado, desde una óptica instrumental, este “modelo” migratorio no responde a la realidad, la cual niega y, por tanto, se muestra incapaz de gestionar el fenómeno migratorio.

Y es que es imposible abordar un fenómeno  de carácter social (éste como cualquier otro) mediante el recurso exclusivo a la represión y al control policial. Las migraciones son consustanciales a la humanidad, son un fenómeno estructural, que hoy hunde sus raíces en las profundas desigualdades del planeta. La política actual está condenada al fracaso, porque se asienta más en discursos ideológicos, demagógicos y xenófobos que en la propia realidad y en las necesidades sociales. Lo hemos dicho centenares de veces: la búsqueda de un futuro mejor no se pude cercenar con alambradas. Antes o después estas son desmanteladas por la propia vida.

Sin embargo, pese a esta evidencia, lo cierto es que es preciso poner sobre la mesa el debate. El actual “modelo migratorio” que se defiende desde España y la Unión Europea, está abocado al fracaso y además viola de forma grave los derechos humanos. Hay por tanto que empezar a reconsiderarlo, dejando de aceptarlo como un hecho dado, como una especie de tabú que no se puede cuestionar y que ha llegado a formar parte del pensamiento único.

Desde la APDHA no pretendemos ninguna fórmula mágica que resuelva por sí misma los muchos y complejos problemas que plantea el fenómeno migratorio. Se trata de dejar de considerar el cierre de fronteras como un dogma, reconocer su fracaso e intentar reflexionar nuevos modelos de gestión que hagan del derecho a la movilidad la norma, y de sus limitaciones, excepciones especificadas, temporales, y justificadas, que es lo que en definitiva reivindica la Declaración Universal de los Derechos Humanos y lo único acorde con el cabal respeto a la misma.

Se trata en suma de la aplicación de otra política de asilo e inmigración en Europa, acogedora y respetuosa de la dignidad humana y de los derechos humanos.

El informe completo se podrá descargar de nuestra web
http://www.apdha.org/index.php?option=com_content&task=blogsection&id=3&Itemid=45
Andalucía, 26 de marzo de 2009


¿Justicia universal en Sudán?

El Tribunal Penal Internacional
¿Justicia universal en Sudán?

Juan Hernández Zubizarreta

Revista Pueblos

El Tribunal Penal Internacional (TPI) ha dictado una orden de detención contra un presidente en activo, el sudanés Omar al Bashir. Se le acusa de cinco cargos de lesa humanidad (asesinato, deportación forzosa, violación, tortura y exterminio) y dos por crímenes de guerra (ataques directos e intencionados y saqueos contra la población civil). Desde el 2003 son más de 300.000 los muertos, otros tantos refugiados y refugiadas en Chad y República Centroafricana y cerca de tres millones de desplazados. El TPI suma esta orden de detención a las de arresto, de mayo de 2007, contra Ahmed Haroun (ex ministro de interior) y Ali Kusha, supuesto líder de la milicia janjaweed aliada del gobierno de Jartum.

Para organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional y Human Rigth Watch, la decisión ha sido de vital importancia en la lucha contra la impunidad. Es más, abogan por la detención del político sudanés, ya que la justicia no se puede negociar. A su vez, son ya más de diez organizaciones presentes en Sudán que han sido expulsadas por el gobierno en represalia a la orden de detención. Miles de personas quedarán sin la ayuda humanitaria básica.

Por otro lado, el presidente ha decidido responder al TPI con “más esfuerzos para alcanzar la paz y aquellos que han emitido una orden de arresto no están cualificados moralmente y no son objetivos para tomar estas decisiones y medidas, porque son responsables de la humillación y el saqueo de las riquezas de los pueblos. Quienes atacan Gaza con todo tipo de armas son los que deben ser llevados a la justicia, no nosotros” [1]. La presidencia de la Unión Africana, que ejerce actualmente Al-Gadaaffi, ha considerado que existe una política de terrorismo contra los países débiles de manera que se interviene sobre su independencia, su soberanía y sus decisiones políticas. Palabras que chocan contra las peticiones de procesamiento de los gobiernos del Congo, Uganda y la República Centroaficana contra los señores de la guerra en sus respectivos países. Además, veinte Estados africanos se encuentran entre los promotores del TPI y más de treinta ratificaron su estatuto posteriormente.

Las fichas de este complicado puzzle están sobre la mesa. La idea fuerza resulta formalmente impecable. La posible persecución y condena por parte del TPI del responsable de crímenes de guerra y lesa humanidad en Sudán debe considerarse un avance contra la impunidad, y más, si el procesado es un presidente en activo. Las fronteras y la soberanía nacional dejan de ser espacios impunes para la justicia internacional. No obstante, una idea éticamente positiva puede transformarse en perversa cuando se supedita a las relaciones de poder. En este caso, se corrompe al ponerse al servicio del capital transnacional y de los países dominantes en la esfera internacional.

Otros Agentes Responsables

En el puzzle mencionado existen otras fichas ocultas que conviene ir desvelando. Hay otros agentes responsables que no aparecen en el sumario abierto por el TPI, ni en las declaraciones del presidente de Sudán.

En el país africano se viven, hace un cuarto de siglo, convulsiones dramáticas generadas por rivalidades petroleras y compromisos herederos de la colonización francesa, inglesa y de Estados Unidos [2]. Sobre este telón de fondo los pueblos de Darfur han denunciado la marginación del gobierno de Jartum en la provisión de servicios sociales, infraestructuras, prestaciones sanitarias y estructura institucional [3]. En Sudán los conflictos responden a múltiples causas, pero la confrontación entre una minoría elitista apoyada social y económicamente por el gobierno y una mayoría social explotada atraviesa toda la sociedad. Además, la estructura neocolonial se ha ido reinterpretando por las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con una deuda de 29 millones de dólares, Sudán está endeudado doce veces más en proporción a su PIB que Nigeria y cuatro veces más que Chad y Etiopía [4]. Todo ello ha impactado en la sociedad civil, que es la verdadera perdedora de un modelo profundamente injusto. La pieza oculta neocolonial y las políticas de exterminio del FMI son también parte importante en la aplicación de una justicia universal en función de la reparación de las víctimas.

Por otra parte, no se puede olvidar que Omar al Bashir se hizo con el poder en 1989 mediante un golpe militar que provocó una guerra civil entre el norte y el sur del país, que pronto sirvió de excusa para que Washington apoyara al sur a través de Uganda y transformara a Darfur en un símbolo a favor de lucha contra la impunidad. El presidente sudanés es un dictador que ha actuado al dictado, exclusivamente, de sus intereses. La guerra civil y el grave conflicto de Darfur demuestran que sus intenciones nunca han consistido en resistir al modelo neoliberal, ni en construir tejido social alternativo, ni organizar, ni potenciar el desarrollo del pueblo de Sudán.

Estados Unidos es otra pieza importante a tener en cuenta. El portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood, declaró que “su país esperaba que quienes hayan cometido crímenes de esta índole sean juzgados por ello”. Palabras que, conviene recordar, se efectúan desde un país que no es miembro de la Corte Penal Internacional y dispone de derecho de veto en el Consejo de Seguridad, es decir, nunca se podrá procesar a los ciudadanos de Estados Unidos [5]. Hagan lo que hagan tienen garantizada la total inmunidad. En referencia a Sudán, EEUU, por medio de sus aliados en Chad, ha entrenado y armado al Ejército Popular de Sudán, ha inundado de armas el Sur y, desde el descubrimiento del petróleo, Darfur, ha apoyado y entrenado militares de los países vecinos y rebeldes sudaneses y ha protegido a los mercaderes de la muerte, vendedores de armas y perseguidos por la Interpol. Las matanzas en Darfur no son ajenas a los hechos descritos.

Israel, con la complicidad de Francia, ha suministrado importantes cantidades de armas a los grupos rebeldes implicados en el conflicto de Darfur [6] y Amnistía Internacional ha denunciado, en el 2007, a China por la venta de armas usadas al gobierno de Sudán.

El petróleo y las empresas transnacionales

Detrás de las ventas de armas se encuentra la pugna por el petróleo. El eje de la disputa lo describe Wiliam Engdahl: “Chevron encontró grandes reservas de petróleo en el sur de Sudán. Gastó 1.200 millones de dólares para encontrarlas y probarlas. Ese petróleo provocó lo que llaman la segunda guerra civil de Sudán en 1983. Chevron fue objetivo de repetidos ataques y asesinatos y suspendió el proyecto en 1984. En 1992, vendió sus concesiones petroleras sudanesas. Entonces China comenzó a desarrollar los campos abandonados de Chevron en 1999 con resultados notables” [7]. La Corporación Nacional Petrolera China es la mayor inversionista extranjera en Sudán. Desde 1999, China ha invertido por lo menos 15.000 millones de dólares. La nueva guerra fría abierta entre China y EEUU tiene un frente muy importante en la disputa por el petróleo en Sudán. En definitiva, la verdadera preocupación de EEUU, no es otra que el poder geoestratégico que está adquiriendo China en la zona (compra dos terceras partes del petróleo que produce Sudán) y la intervención francesa no es ajena a los intereses de la multinacional Total por el petróleo de la región. China, tampoco es neutral y defiende al gobierno de Sudán y a su petróleo y quita importancia a la intensidad del drama humano existente en Darfur.

La complicidad entre empresas transnacionales, los gobiernos de EEUU, China y Francia con sus intereses económicos y geoestratégicos, el gobierno dictatorial de Sudán, los traficantes de armas y los grupos armados, la impunidad con que actúan las transnacionales del petróleo de EEUU, Francia y China, junto a las violaciones de derechos humanos y medioambientales son indicios suficientes para abrir el abanico de responsabilidades civiles y penales. Indicios que deben extenderse a las políticas criminales del FMI. Sin embargo, fueron suprimidos del TPI crímenes internacionales graves, recogidos en los primeros borradores, como los ecológicos, como la dominación colonial, la intervención y dominación extranjera y las violaciones graves y masivas a los derechos económicos y sociales.

La conclusión es que nos encontramos con una figura geométrica de muchas caras que, en ningún caso, debe llevarnos a la parálisis y a la impunidad como resultado de la complejidad. Lo que esconde, realmente, el cúmulo de intereses descritos es el elevado número de víctimas civiles que siguen sin protección de ninguna clase. La sentencia del TPI no aborda esta cuestión. Si considero importante castigar a los responsables de crímenes como los descritos, más importante resulta reparar y tutelar los derechos de las mayorías sociales. De ahí que la existencia del TPI sea sólo una cara de las muchas que componen la figura sobre la que construir la reparación de las víctimas. Por eso, aisladamente, la orden de detención dictada por el TPI, es más una expresión de dominación que otra cosa. Y la prueba más evidente es el doble rasero con el que se aplica la justicia internacional. Lo ocurrido en Irak, Guantánamo, Líbano, Gaza, la impunidad con que actúan las multinacionales, entre otros ejemplos, son la expresión de la reinterpretación de la justicia efectuada desde los países y clases dominante. Todo ello requiere articular una reforma institucional de ámbito internacional, que exprese una nueva manera entender las relaciones de poder. La mera existencia del TPI requiere modificaciones del entramado jurídico global. Veamos.

El Derecho Comercial Global

Desde el plano jurídico, es perfectamente viable proponer como hipótesis de trabajo en la defensa de los derechos civiles y económicos, los principios que el Derecho Comercial Global, la nueva Lex Mercatoria, ha creado para la tutela de los intereses del capital y de las empresas transnacionales. Comprobaremos como no es utópico construir, desde una perspectiva formal, un entramado jurídico internacional que tutele derechos de las mayorías sociales, únicamente se requiere seguir la senda abierta para la tutela de los intereses del capital:

- La globalización neoliberal, al actuar como telón de fondo en el que se desenvuelven las multinacionales, genera mutaciones importantes en los principios democráticos legitimadores de las normas jurídicas. La reaparición de la Lex Mercatoria se aproxima al funcionamiento de los sistemas feudales de poder y regulación más que a sistemas de garantías universales. Las nuevas instituciones sobre las que bascula la construcción del nuevo Derecho Global del Comercio, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), se estructuran sobre reglas poco transparentes y básicamente antidemocráticas. Las mutaciones en el iter normativo de las normas reguladoras de la actividad de las transnacionales generan la aparición de hiperinflación y celeridad normativa, legislaciones desbocadas, hiperespecializadas, con fecha de caducidad, carentes de trasparencia, de control democrático... lo que contrasta con la necesidad absoluta de seguridad jurídica estructurada en torno al derecho de propiedad, coercitividad y efectos erga omnes. Su naturaleza se privatiza en las reglas procedimentales y en su contenido, y se rodea de pleno imperium en su eficacia.

- Los derechos de las empresas transnacionales se reenvían al Derecho Comercial Global, que utiliza las siguientes instituciones jurídicas: la bilateralidad contractual como eje de su funcionamiento; la bilateralidad asimétrica en fondo y forma; los laudos arbitrales de expertos, cuyos fallos tienen mayor eficacia que las sentencias y recomendaciones de tribunales y organizaciones internacionales, ya que la sanción económica es fulminante en caso de incumplimiento; el poder judicial internacional se modifica en favor de expertos, lo que provoca la quiebra de uno de los pilares de los Estados de Derecho; y por último, los grandes bufetes de abogados se convierten en los asesores y representantes de las empresas transnacionales, desarrollando una labor más cercana a creadores de normas que a meros intérpretes de las mismas. Son la expresión formal del poder político y económico de las multinacionales. En definitiva, para la tutela de los intereses de las multinacionales el entramado jurídico-institucional es claro y con poderes perfectamente delimitados. No existe dificultad técnica alguna en extender su “lógica de funcionamiento” (es decir, el carácter imperativo, coercitivo y ejecutivo de sus normas) a la tutela de los derechos civiles, sociales y económicos, y en el caso analizado, a la reparación de las victimas. ¿Por qué es más complicado, reitero técnicamente, garantizar la alimentación, salud y educación universal que los derechos de las multinacionales? ¿Por qué el Derecho Internacional de los Derechos Humanos es, en parte de su contenido material, meramente declarativo?

Las Naciones Unidas

La necesidad de proponer otro entramado institucional internacional pasa por transformar radicalmente las Naciones Unidas, lo que depende más de correlaciones de fuerza que de argumentos sobre el realismo “de lo existente” o de reformas graduales. Partimos, a pesar de las reformas por las que atraviesa la ONU, de cómo la Carta de Naciones Unidas incide en la regulación de las distintas vertientes políticas, económicas, sociales, culturales y no sólo en las relacionadas con la paz y la seguridad entre Estados. Si la especialización normativa y de políticas públicas exige órganos diferenciados, el papel central lo debe ejercer la Asamblea General y el Consejo Económico y Social (ECOSOC). La ONU debe dirigir la política internacional. Es desde esta perspectiva desde donde la OMC, las instituciones de Breton Woods, los acuerdos comerciales y de inversión de carácter regional y bilateral y las empresas trasnacionales tienen que subordinarse a las políticas de Naciones Unidas. Las instituciones como la OMC deben únicamente ser tratadas con un estatus técnico de especialización en la esfera económica, al igual que la OIT lo es en aspectos laborales. La especialización no implica, tal y como se ha reinterpretado contra legem, una división del trabajo de manera independiente entre la ONU y la OMC. Las instituciones financieras y la OMC deben rendir cuentas a la Asamblea General.

La realidad choca con estas afirmaciones, ya que fue en los años 70 cuando la ONU intentó activar ciertas reformas en el sistema económico internacional acompañadas de modificaciones institucionales que fracasaron con las nuevas corrientes neoliberales. Los países desarrollados y las corporaciones económicas recondujeron de manera radical cualquier intento de modificar las reglas de funcionamiento institucional, y para ello se utilizan como instrumentos, en unos casos, la negativa de fondos para la financiación de la ONU y en otros el chantaje. Además, las campañas de ineficacia, de corrupción y de presión directa de las empresas transnacionales y de sus gobiernos no permitieron modificaciones institucionales. Todo ello fue provocando que “los órganos intergubernamentales y organismos de la ONU se convirtieran en meras sociedades de debate o seminarios de eruditos. En los últimos 50 años podría decirse que la ONU ha sido castrada” [8]. La actual crisis financiera ha ratificado la marginación y subordinación de la ONU a los intereses económicos de las grandes potencias. La convocatoria de Washington para redefinir las nuevas reglas financieras es buen un ejemplo. En ella han participado el G- 20 más dos, quedando excluidos 170 Estados y la pregunta, en palabras de Jordi García-Petit [9] es muy clara, “¿por qué no reunir a la Asamblea General ahora que el mundo se halla inmerso en la mayor crisis del orden económico desde la fundación de la ONU en 1945, cuyas previsibles consecuencias, directas o indirectas, entran de lleno en los fines de la organización, incluido el fin principal del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales?”. Estas son las ideas centrales sobre la realidad de la ONU.

Se requiere una transformación radical que ponga como eje central de su trabajo la defensa de los derechos humanos de las mayorías sociales. La Carta de Naciones Unidas establece la hegemonía de las grandes potencias en las relaciones internacionales. El Consejo de Seguridad tiene cinco miembros permanentes con derecho de veto que implica la regla de la unanimidad, lo que permite a cualquiera de ellos bloquear cualquier decisión (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética). Tal y como propone Teitelbaum [10], el derecho de veto debe desaparecer y el Consejo de Seguridad someterse a la legalidad internacional, aumentar el número de miembros y desplazar sus competencias a favor de la Asamblea General de Naciones Unidas. Ésta debe incorporar a representantes de los parlamentos y de la sociedad civil para consolidar una verdadera pluralidad internacional.

El TPI necesita de una ONU radicalmente diferente y de un Tribunal que juzgue a las empresas transnacionales y tutele los derechos económicos de las mayorías sociales. El castigo al dictador sin modificación de las estructuras económicas implica, de facto, el abandono de las víctimas.

Intervenciones militares humanitarias/ Soberanía Nacional

Un tema interesante es el relacionado con la ejecución de la sentencia. Como detener a los sujetos procesados, lo que nos conecta con el complejo asunto de las intervenciones militares humanitarias. ¿Hace falta un ejército internacional? En relación a las intervenciones humanitarias y la soberanía, la Carta Fundacional de las Naciones Unidas prohíbe la injerencia en los asuntos internos de los Estados miembros. Persigue, con esto, dos objetivos: la paz mundial –es decir, la prohibición de la guerra– y la soberanía de los Estados. La filosofía que subyace es la de someter todas las intervenciones a la aprobación del Consejo de Seguridad y que éstas se ajusten a las excepciones reguladas en el artículo 2.4 de la Carta de Naciones Unidas (defensa propia o fracaso de los medios pacíficos). Junto a estas estipulaciones, la Carta incorpora otra, tan fundamental e inédita como las anteriores, de respeto a la dignidad de todo ser humano, desterrando definitivamente cualquier tipo discriminación. Ambas estipulaciones, muy vinculadas entre sí, implican una radical ruptura con la tradición jurídico-política hasta entonces vigente. Se sustrae a la soberanía estatal de uno de sus elementos centrales, el derecho a declarar la guerra, y se convierte a los derechos fundamentales en una categoría jurídica vinculante para cualquier Estado, en relación con cualquier sujeto. Se superan las fronteras estatales como límite para su reconocimiento, pasando a formar parte del derecho positivo.

En la década de los noventa –y, fundamentalmente, a partir del 11 de Septiembre– EEUU delimita estas estipulaciones, adjudicándose el poder de intervenir, al margen del Derecho Internacional y de la ONU. El unilateralismo, la guerra preventiva y las intervenciones militares, son los nuevos principios en que se sustentan las relaciones internacionales, tal y como sostienen sectores doctrinales contrarios a la globalización neoliberal.

Se reinterpretan los derechos fundamentales y se utiliza la guerra como instrumento en defensa de los mismos, acuñándose un nuevo imperativo moral que se sustrae a cualquier norma internacional. Diga lo que diga el Derecho vigente, si se trata de prevenir catástrofes humanitarias o genocidios, la intervención militar es inevitable. Se reafirma la guerra o la fuerza armada como elemento exclusivo de la intervención, quebrando la soberanía de los Estados, para defender cualquier violación de los derechos humanos, e incluso para derrocar dictadores, todo ello al margen de las Naciones Unidas. Nos encontramos con una manifiesta disociación de las estipulaciones establecidas en la Carta de Naciones Unidas [11].

La caída del Muro de Berlín y el final de la guerra fría plantearon un nuevo escenario, que hubiese permitido reorientar las relaciones internacionales en sentido inverso. Es decir, al margen de la guerra, por un lado, y reinterpretando la soberanía de los Estados a favor de los derechos fundamentales, por otro. La prevención de conflictos hubiese sustituido a la intervención militar humanitaria, tesis discutida por la doctrina y que escapa a los objetivos del presente trabajo.

No obstante, el debate sobre la desvinculación entre la soberanía de un gobierno y la fuente de su autoridad reaparece en relación a la injerencia. No son suficientes las tesis basadas en la defensa de los derechos humanos o la democracia –es decir, en posibles razones humanitarias frente a la soberanía estatal–, ni –a la inversa– las basadas en la razón de Estado, que cierra el espacio estatal a cualquier control exterior. La clave reside en saber quién decide que un gobierno no tiene legitimidad, o que viola sistemáticamente los derechos humanos. En la actual coyuntura internacional este interrogante no queda satisfactoriamente solventado. Resulta evidente que no hay que sacralizar categorías como la soberanía estatal o la no injerencia pero tampoco reinterpretarlas alegremente al calor de la homogenización neoliberal. No podemos obviar que las grandes potencias parten de un proceso de globalización y mercado único que elimina fronteras. El intervencionismo humanitario es un buen instrumento del nuevo orden neoliberal que combina lo militar y lo humanitario. El conflicto de Sudán no pasa por las intervenciones humanitarias, ni para detener a su presidente, ni para pacificar su territorio.

Justicia Universal

Respecto a la justicia universal, es en la dirección de la extraterritorialidad donde el fallo del juez Barttle recogió la responsabilidad del general Pinochet en los casos de tortura y conspiración para la tortura desde el ocho de diciembre de 1998. En aquel momento, la posible extradición de un ex jefe de Estado en aplicación de la legislación universal no tenía precedentes. Supuso el reconocimiento de responsabilidad de todo individuo -aún siendo jefe de Estado- que cometa crímenes contra la comunidad internacional, y permitió que todos los Estados signatarios de la convención contra la tortura tuvieran competencia para juzgarlos y perseguirlos en y por todos los países del mundo [12]. Los interrogantes se abrían en múltiples direcciones. ¿Las normas internacionales iniciaban de manera generalizada la senda de lo declarativo hacia lo imperativo? ¿Las múltiples prácticas contra los derechos humanos de empresas transnacionales en los países receptores podrán ser juzgadas en otros países? ¿El hambre y la miseria de millones de seres humanos podrán ser perseguidas como delitos contra la humanidad? La sentencia colocó en el centro del debate la delimitación de la justicia universal.

El fallo del juez Barttle recogía textualmente que, “las Convenciones representan una creciente tendencia de la comunidad internacional para colaborar en el castigo de crímenes que repugnan a la sociedad civilizada... cometidos por individuos que buscan influenciar o derrocar gobiernos democráticos o bien por gobiernos no democráticos contra sus propios ciudadanos...” La argumentación resultaba impecable pero abría numerosos interrogantes. Por un lado, las personas jurídicas también pueden participar y participan en acciones degradantes. Por otro, la caracterización de gobiernos democráticos deberá valorarse tanto en función del respeto a los derechos civiles y políticos como a los económicos, sociales y culturales, y será decidida en foros internacionales, en instituciones o en tribunales iguales entre todos los Estados participantes. De otra forma, la justicia universal puede convertirse en una nueva forma de intervencionismo judicial de los Estados fuertes contra los débiles. ¿La condena de Pinochet ha creado un precedente por el que ningún dictador puede hacer valer, bajo el pretexto de la soberanía nacional, la impunidad para escapar de la justicia? ¿La soberanía nacional ya no es un principio absoluto y la no injerencia en asuntos internos ya no es un obstáculo para que la comunidad internacional intervenga en ayuda de individuos o grupos amenazados? ¿Las empresas transnacionales pueden ser ajenas a las dinámicas de justicia universal? Quizás no haya transcurrido el tiempo necesario pero, a fecha de hoy, el peligro de manipular el Tribunal Penal Internacional (sometido a un veto intolerable por algunas grandes potencias) y, sobre todo, la impunidad de las multinacionales y de ex gobernantes de países ricos, permite caracterizar la justicia universal como más cercana a modelos de imposición políticos, económicos y sociales a los países del Sur, es decir a intervenciones “humanitarias y judiciales,” que a progresos en el desarrollo de la tutela de los derechos humanos.

El Tribunal Penal Internacional y las empresas transnacionales

La tradicional vinculación del Derecho Penal y la soberanía nacional ha comenzado a quebrar con su internacionalización. Existen crímenes que atentan contra la humanidad cuya persecución transciende a la territorialidad, de ahí que la jurisdicción universal, los tribunales penales ad hoc (Ruanda, la ex Yugoslavia) o la nueva Corte Penal Internacional sean sus expresiones jurisdiccionales.

En relación al Tribunal Penal Internacional, la Comisión de Derecho Internacional encargó a la Asamblea General que comenzara a estudiar las posibilidades de una jurisdicción penal internacional, lo que concluyó en 1994 con un proyecto de Estatuto para una Corte Penal Internacional. Los primeros borradores sufrieron profundas modificaciones, ya que desaparecieron varios crímenes internacionales graves [13] (se suprimieron, entre otros, los crímenes ecológicos, la dominación colonial y otras formas de dominación extranjera, la intervención extranjera y los crímenes económicos como violaciones graves y masivas a los derechos económicos y sociales). La jurisdicción de la Corte ha quedado limitada al crimen de genocidio, crímenes contra la humanidad, de guerra y de agresión. En relación a la responsabilidad de las empresas transnacionales hay que tener en cuenta las siguientes cuestiones:

- Parece muy complicado vincular los tipos descritos con las prácticas generales de las empresas transnacionales. La práctica procesal y material nacional, con alguna excepción, va en el sentido contrario. En cualquier caso, son importantes los sectores doctrinales que empujan en esta dirección, tal y como lo demuestra al respecto el intenso debate sobre el Estatuto de la Corte. La Corte Penal Internacional, a la fecha de hoy, no va a procesar a las empresas transnacionales, ya que las personas jurídicas quedan fuera de su competencia y, pese a la propuesta de Francia -apoyada por algún otro país y por la Fundación Lelio Basso- fue derrotada. Andrew Clapham sostiene, no obstante, la posibilidad de procesarlas por la existencia de la ley n º 10 de diciembre de 1945 del Consejo Aliado de Control de Alemania. Esta ley autorizaba a procesar a las asociaciones que el Tribunal declarase criminales de acuerdo con la interpretación del artículo 25 sobre la responsabilidad penal individual del Estatuto de la Corte Penal Internacional, que se refiere “a quien contribuya de algún otro modo en la comisión o tentativa de comisión de crimen por un grupo de personas que tengan una finalidad común”. Esta interpretación es difícil de aplicar, teniendo en cuenta que en Nuremberg nunca se condenaron a la grandes empresas alemanas autoras y cómplices de crímenes contra la humanidad. No obstante, los procesos contra industriales alemanes, en concreto el caso Farben, han sido considerados como claros antecedentes de complicidad corporativa. Así, el Tribunal Militar Estadounidense en la sentencia sobre el caso mencionado estableció que tanto personas individuales como jurídicas pueden violar las normas contenidas en las Convenciones de La Haya.

- Los obstáculos técnicos principales se plantean en relación a la prueba de intencionalidad y culpabilidad personal, difíciles de atribuir a las empresas transnacionales. Obstáculos que la doctrina comienza a subsanar por la vía de la teoría de la cultura corporativa de la responsabilidad, que vincula la culpa con los procesos, sistemas operativos o la propia cultura de la empresa, o bien por las teorías de la diligencia debida o del conocimiento colectivo [14]. En cualquier caso, la responsabilidad penal de las empresas multinacionales es una asignatura pendiente a añadir a la responsabilidad civil.

- Las relaciones de fuerza se imponen a las posibles interpretaciones expansivas. Son numerosas las potencias que no han ratificado el Estatuto y que quieren asegurar la impunidad e inmunidad de los militares y de los gobernantes. El veto a la jurisdicción universal se extiende a las multinacionales. El Derecho Comercial Global es su legislación y no incluye la separación de poderes. Además, su falta de independencia respecto del Consejo de Seguridad, que en el artículo 16 establece la superioridad de un órgano ejecutivo de Naciones Unidas, y las dificultades de intervención procesal de las víctimas cierran, de momento, las potencialidades de la Corte Penal en relación a las multinacionales.

La izquierda y la solidaridad internacional

La izquierda y la solidaridad internacional no pueden aceptar que la soberanía nacional se mantenga como una categoría intocable, pero tampoco se puede admitir que se reinterprete desde el modelo neoliberal. Juridificar las relaciones internacionales, como principio, implica un primer paso en la lucha contra la impunidad. Romper el binomio relaciones entre Estados- diplomacia como regla del devenir internacional, implica sustraerlas de las relaciones de poder. El TPI debe vincularse a un nuevo orden internacional donde la prevención de conflictos sea la tónica. Eso implica presionar a los países dominantes para que:

- propicien negociaciones multilaterales que respeten las decisiones que las partes en conflicto adopten sin interferencias y sin falsos paternalismos que escondan concepciones étnico-racistas. - cancelen la deuda externa y la reintegren en necesidades sociales. - prohíban la venta de armas a los países en conflicto y devuelvan un porcentaje de sus beneficios a los sectores sociales más empobrecidos. - finalicen el apoyo a las dictaduras de los países afectados y embarguen todos sus bienes. - propicien un trato preferencial con las zonas en guerra. - apoyen una nueva política de cooperación al desarrollo y extranjería. - impulsen procesos democratizadores y el envío de lo gastos previstos para las intervenciones.

Todo ello en el marco de un nuevo modelo de globalización.

Por otra parte, resulta imprescindible apoyar a los sectores de la sociedad civil que pretenden mejorar las condiciones de vida, el reparto democrático del poder y la convivencia en paz. La militarización de las zonas en crisis suele destruir estos sectores y la intervención militar humanitaria no va a impulsar una vía civil, sino más bien gobiernos e interlocutores sólidos y poderosos a quienes dejar la gestión del país, es decir se apuesta por estabilizar regiones en función de intereses imperiales.

No seré yo quien censure el procesamiento del dictador sudanés, pero el TPI se encuentra amputado y sólo un cambio sustancial en su funcionamiento y en la estructura institucional mundial nos permitirá convertirlo en un instrumento de la solidaridad internacional. Para empezar, Aznar, Bush y Blair junto a los responsables de la masacre de Gaza deben ser procesados inmediatamente.

Juan Hernández Zubizarreta es miembro de Hegoa, Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional, Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y colaborador de Pueblos.

Notas

[1] Información de agencias.

[2] Fréderic Delorca, “Sudán y Chad las estrategias de Washington y París”, Rebelión, 3 de enero 2008.

[3] Txente Rekondo, “La actualidad del conflicto de Darfur”, Rebelión, 23 de Julio 2008.

[4] Frederic Delorca, art. cit.

[5] Sudán tampoco es miembro del TPI pero a solicitud del Consejo de Seguridad de la ONU, se ha dictado orden de detención contra su presidente.

[6] Press TV, “Israel está armando a los rebeldes de Darfur”, Rebelión, 5 de enero de 2009.

[7] William Engdahl, “¿Darfur? Es el petróleo tontito...”, Rebelión, 28 de mayo de 2007.

[8] C. Reghaban, “La ONU debe dirigir la política internacional”, Revista del Sur, núm. 45, Junio, 1995.

[9] Jordi García-Petit, “Las Naciones Unidas, excluidas en la crisis”, El País, 24 de diciembre 2008.

[10] Alejandro Teitelbaum, “Las reformas del Consejo de Seguridad y los aspirantes a nuevos miembros permanentes” Alai-amlatina, 24 de septiembre de 2004.

[11] Juan Hernández Zubizarreta, “Intervenciones humanitarias: de la intervención militar a la prevención de conflictos”, en Palabras para cambiar el mundo, Gakoa, San Sebastián, 2002.

[12] Juan Hernández Zubizarreta, “El laberinto Pinochet”, Hika, 2001.

"La embajada española sabe muchas cosas, aviones españoles descargan armas en Kinshasa o Kigali"

 

Entrevista a Bruno Miteyo, director General de Cáritas del Congo
"La embajada española sabe muchas cosas, aviones españoles descargan armas en Kinshasa o Kigali"

La Vanguardia

Bruno Miteyo (Katanga, RD Congo, 55 años) concentra el discurso en la pobreza y la educación. Habla de forma pausada, seleccionando las palabras, y sólo se detiene a veces, cuando se le ensombrece el rostro. Es evidente que ha visto muchas cosas: como responsable de Cáritas, lleva años asistiendo al horror en la República Democrática de Congo, donde cuatro fuerzas combaten desde 1996. "¿Acaso ha estado usted alguna vez en Kinshasa?, ¿conoce a algún europeo que lo haya hecho? -se pregunta-. Tal vez ahí tenga la clave: el nuestro es otro gran conflicto olvidado...".

Y mientras, prosiguen las matanzas...

Hace dos años, cuando estuve en Madrid, anuncié que había habido cuatro millones de muertos en el Congo. Ahora ya hay cinco millones. No quiero volver dentro de dos años y hablar de seis.

Cinco millones, y apenas se habla de eso.

Hace algunos meses, anuncié que parte del ejército rebelde ruandés había utilizado los machetes para asesinar a mil personas en una aldea.

Eso salió en los papeles.

Es cierto: lo hizo durante dos días. En aquellas fechas, se supo que un avión estadounidense había practicado un aterrizaje forzoso en el río Hudson. Esa historia se perpetuó durante tres semanas. La prensa profundizó en todos los detalles de ese accidente. Y lo nuestro pasó de largo.

Se trata de ciudadanos de segunda clase.

Y están los dictadores: ellos no dejan que las cámaras entren en el país. Hay periodistas arrestados y condenados. Se viola su libertad sistemáticamente.

Llegan algunas imágenes de refugiados en Kivu Norte.

  En los últimos seis meses, ha habido 1.500.000 desplazados. ¿Se imagina? Es como un país entero caminando por los senderos.

¿Adónde van? ¿Qué buscan?

Comida y seguridad. No pueden regresar a sus campos porque los matarán o los violarán. Comen una vez al día. Se detienen en los campos, o donde les acoge alguna familia. Y los violentos llegan detrás.

Algunos de esos violentos son críos.

Niños de diez años. El LRA (Lord´s Resistance Army, de Uganda) busca reclutas de esas edades. Los jefes rebeldes les dan drogas. Les dicen: si quieres sobrevivir, debes violar a una niña de cinco años. Si quieres ser valiente, debes matar a una mujer y comerte su corazón. Y los arman.

¿De dónde salen esas armas?

Las veo en los aeropuertos, en Kinshasa o en Kigali. Veo los Airbus 333 aterrizando. Son aviones belgas, franceses o españoles. Descargan los contenedores.

¿Está seguro de que allí llegan las armas?

Me acerco, les pregunto. "Es mi negocio", me responden.

¿España está en ese negocio?

La embajada española sabe muchas cosas. Pregunte allí. Hace dos años, cuando hubo combates entre el presidente (Joseph Kabila) y el ex vicepresidente (Jean Pierre Bemba), los milicianos bombardearon ese edificio.

En todo este tiempo, ¿qué ha perdido usted?

Muchísimos amigos. Barrios enteros. Yo estoy en peligro allí. Pero no me importa: quiero contar esta historia.

¿Le han perseguido?

En 1997, cuando llegó Kabila padre (Laurent) desde Ruanda, tuve que caminar 800 kilómetros en tres semanas. Fui un refugiado. Los soldados me lo robaron todo, me dispararon al oído. Vi cómo asesinaban a muchos otros.

Los soldados, los bandidos, ¿la maldad del hombre?

Todo está en la pobreza. Y en la educación. Son jóvenes de 25 años que nunca fueron a la escuela. Si les dan un arma, y apenas saben dispararla, ¿cómo sabrán que eso está mal?

La revista médica más influyente del mundo exige al Papa que se retracte

La revista médica más influyente del mundo exige al Papa que se retracte

El Periódico
# 'The Lancet' señala que la diatriba contra el condón pone en peligro "la salud de millones de personas". El semanario acusa a Benedicto XVI de falsear la verdad científica para extender la doctrina católica

La irritación que el papa Benedicto XVI ha provocado en la comunidad científica internacional al cuestionar la eficacia del preservativo en la lucha contra el sida difícilmente podría tener un altavoz más autorizado que la revista británica The Lancet, considerada, junto con la estadounidense New England Journal of Medicine, como la publicación médica más influyente del mundo. Y esta vez The Lancet ha sido contundente. En un editorial de insólita dureza que aparece en el número que hoy mismo se distribuye, el semanario acusa al Pontífice de haber llevado a cabo un ejercicio de "manipulación" de la verdad científica que ha puesto en peligro "la salud de millones de personas", y le exige por ello una rectificación en toda regla. La actitud intransigente de la alta jerarquía católica en general y de Benedicto XVI en particular respecto al uso del condón ya había sido denunciada anteriormente desde las páginas de The Lancet. Pero en esta ocasión, la prestigiosa revista considera que el Papa ha cruzado la frontera de lo admisible al afirmar, de camino a su primera visita apostólica a África --un continente particularmente castigado por el sida--, que la distribución de condones no solo no soluciona el problema de la infección, sino que "lo agrava".


"Flaco servicio"

"Cuando una persona influyente, ya sea una figura religiosa o política, hace una declaración científica que podría tener efectos devastadores sobre la salud de millones de personas, debería retractarse o rectificar", señala el editorial de The Lancet, que, consciente del enorme impacto que todas las manifestaciones del Pontífice tienen entre los católicos, añade a continuación: "Algo menos que eso sería hacer un flaco servicio al público y a quienes trabajan en defensa de la salud, incluidos muchos miles de cató- licos que trabajan de manera incesante para impedir la propagación del sida en todo el mundo". La revista sugiere incluso que Benedicto XVI es consciente de la falsedad que encierran sus palabras pero antepone a la verdad el propósito interesado de extender su fe. "Al afirmar que los condones exacerban el problema del sida, el Papa ha distorsionado públicamente las evidencias científicas con el fin de promover su doctrina", apunta. Y más adelante abunda en la cuestión: "No está claro si el error del Papa se ha debido a ignorancia o a un intento deliberado de manipular la ciencia en apoyo de la ideología católica".

Matización insuficiente

La ola de airadas protestas que han provocado las declaraciones de Joseph Ratzinger forzó el domingo pasado a L'Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, a publicar un artículo en el que se aceptaba la eficacia del preservativo y a matizar que lo que el Papa quiso decir en realidad era que la distribución de condones por sí sola no es suficiente para hacer frente al sida, sino que debe ir acompañada de prácticas más acordes con el discurso de la Iglesia católica como la abstinencia y la fidelidad dentro del matrimonio. Una suerte de marcha atrás que The Lancet juzga completamente insuficiente. "Sus comentarios de Benedicto XVI es- tán ahí --señala la revista--, y los intentos del Vaticano de retorcer las palabras del Papa, manipulando una vez más la verdad, no es el mejor camino a seguir". No es este el primer editorial que The Lancet dedica a criticar el inmovilismo de Ratzinger en este asunto. En enero del 2008, el semanario ya publicó un artículo en el que arremetía contra la postura de "este Pontífice conservador" y recordaba que "hay muchos católicos y prelados que sí reconocen la importancia del preservativo".

 

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=599070&idseccio_PK=1021

España: PRESUPUESTOS DE ARMAMENTO Y MATERIAL AÑO 2009.

PRESUPUESTOS DE ARMAMENTO Y MATERIAL AÑO 2009.


TABLA DE PRESUPUESTOS
programa/subprograma
presupuesto 2009
122A3 Aeronaves 
58..041360
122AA Medios acorazados y mecanizados 
9.380.000
122AB Material de Artillería 
34.923.920
122AC Vehiculo transporte terrestre
12.847.590
122AD Material de Ingenieros 
5.548.050
122AE Armamento ligero 
1.650.000
122AF Municiones y explosivos 
10.248.470
122AG Buques 
32.007.690
122AM Otro material electrónico 
3.816.500
122AN Sitemas CIS
63.063.890
122AT Otro material y Equipos de apoyo logístico
38.741.940
122AV Otras inversiones 
18.842.560
122B1 Programas especiales de modernizacion 
707.591.230
122N1 Mantenimiento del Armamento y Material
503.931.530
122N3 Mantenimiento CIS
8.481.210
464 A1 Investigacion y desarrolllo 
143.736.120
TOTAL CRÉDITOS (€)
1.677.283.750