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America del Sur

Poder indígena en la Bolivia de Evo

El presidente aymara intenta consolidar su control sobre el país andino en el referéndum constitucional

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ (Enviada Especial) - Santa Cruz - 24/01/2009

 

En Estados Unidos se llama Casa Blanca. En Argentina, Casa Rosada. En Francia, Elíseo (que evoca un lugar delicioso). En Bolivia, la residencia presidencial se llama Palacio Quemado, porque fue incendiado en 1875 por opositores políticos y porque, aunque ha sido restaurado decenas de veces, la imaginación popular prefiere recordarlo en llamas.

 

    Es ahí donde hace tres años llegó el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, un dirigente sindicalista, aymara, que, a trancas y barrancas, y para sorpresa y desánimo de sus críticos, ha ido consolidando y extendiendo su poder por prácticamente todo el país. Con la permanente resistencia de un sector conservador, fundamentalmente localizado en la zona de la media luna (cuatro departamentos en el oriente del país), pero sin ceder prácticamente terreno, Morales y sus seguidores indígenas han ido transformando, con desigual éxito, y a veces simplemente destruyendo, el entramado político y económico boliviano.

    El referéndum constitucional que se celebra este domingo es un nuevo paso, el más importante, en esa política de consolidación del llamado poder indígena y de él mismo como presidente del país, porque le permitirá volver a presentarse para un segundo mandato presidencial que le mantenga en el Palacio Quemado hasta 2014. La oposición, que salió ampliamente derrotada de su intento de someter a Evo Morales a un referéndum revocatorio cuando sólo llevaba dos años en el poder (el referéndum se celebró y Morales ganó por un aplastante 67%) y que ha perdido cuatro votaciones nacionales en esos tres años, intenta ahora retomar fuerzas y reorganizarse cara a la nueva etapa. Su ambición es demostrar que domina una zona territorial del país (la más rica en petróleo y gas), que está organizada y que ha recobrado impulso.

    Críticas en varios frentes

    El Gobierno de Evo Morales no sólo despierta críticas a ese sector, tradicionalmente criollo y conservador. Su peculiar manera de gobernar está levantado también críticas en la pequeña clase media mestiza, con la que nunca se ha llevado bien, con sectores de izquierda que le apoyaron inicialmente, y lo que es más llamativo, incluso en algunos sectores indígenas que le votan, pero que desearían que modificara su trayectoria.

    Nadie discute que la nueva Constitución, o la acción del Gobierno, esté inspirada en un vehemente deseo de integrar a los indígenas en la vida política y económica del país, de la que fueron excluidos brutalmente durante toda la historia boliviana, pese a constituir el 80% de la población, ni su deseo de mejorar el nivel de vida de esos pueblos, siempre desposeídos. Pero sí se polemiza, y mucho, sobre su manera de gobernar, de centralizar todo el poder y de tomar decisiones, especialmente en el campo de la economía.

    Morales nacionalizó el gas y el petróleo y los convirtió en recursos naturales que no pueden ser enajenados (bajo pena de traición, según la nueva Constitución). Algunas compañías petroleras, entre ellas la española Repsol, siguen trabajando en el país, después de renegociar contratos con el Estado, que aumentó sustancialmente sus ingresos fiscales. Gracias al aumento internacional del precio de los carburantes, Morales consiguió poner en marcha mejoras sociales importantes (según anunció el pasado jueves, un 23% de los hogares bolivianos recibe o bien el llamado Bono Juanchito Pinto, que ha reducido la tasa de deserción escolar del 5,3% a 2,8%, según datos oficiales, o bien la llamada Renta Dignidad, que entrega 28 dólares mensuales a los mayores de 60 años sin pensión).

    El alto precio de los hidrocarburos ha permitido también aumentar las reservas de divisas hasta 7.804 millones de dólares. El problema es que la crisis internacional esta haciendo bajar los precios de las material primas (gas y petróleo, pero también minerales) y que el gobierno boliviano no ha hecho las inversiones necesarias para poder aumentar la producción y compensar esa caída de precios con un mayor volumen de exportaciones. Morales reconoció esta semana ante el Parlamento que buena parte de sus proyectos en ese campo ni siquiera han arrancado: en teoría, el Estado debió invertir 1.000 millones de dólares pero, en la práctica, no llegó ni a 300 millones.

    El problema del gas

    En los últimos días se ha presentado un nuevo problema. Brasil, que es el principal consumidor del gas boliviano (compraba 30 de los 42 millones de metros cúbicos diarios de producción total), anunció que sólo necesitará entre 22 y 24 millones. Sobre la marcha, Morales anunció que Argentina compraría más gas, unos 6,5 millones de metros cúbicos diarios en lugar de los 2 millones anteriores. Aun así, Bolivia se puede encontrar con que no es capaz, no ya de aumentar su producción, sino, ni tan siquiera de colocar la que ya tiene, algo que sería catastrófico para su economía.

    La solución pasaría quizás por vender gas a Chile, pero eso es algo que tropieza con el nacionalismo boliviano, permanentemente enfrentado con Chile por haberle arrebatado hace un siglo su salida al mar, e históricamente capaz de derrocar presidentes uno tras otro. (Morales mantiene negociaciones con Michelle Bachelet y procura que no se hable de ese tema en público, pero parece que los avances para permitir a Bolivia el uso de un corredor al mar tropiezan siempre en la cuestión de la soberanía).

    En cualquier caso, buena parte de las dificultades, según los críticos, nacen de la insuficiente formación de muchos de los nuevos funcionarios que se han hecho cargo de la administración boliviana. Evo Morales ha reconocido en varias ocasiones que se "irían formando sobre la marcha", pero el resultado político es el deterioro de la institucionalidad y de los órganos básicos de funcionamiento del país.

    Intensa actividad política

    El propio presidente desarrolla una intensa actividad política fuera del Palacio Quemado. Hace pocos días admitió que viaja seis días a la semana, en un permanente recorrido por Bolivia. Su actividad física es desbordante (es capaz de visitar en helicóptero tres localidades y jugar un partido de fútbol, su gran pasión, en dos de ellas). No tiene prácticamente vida familiar, porque es soltero, con dos hijos de distinta madre que ayuda a mantener y educar, pero que no viven con él. Afirma dormir muy pocas horas al día, mantenerse a base de la suculenta sopa de pescado que toma de madrugada como desayuno y sus biógrafos aseguran que concede gran importancia al contenido de sus sueños. Quienes le conocen resaltan su profunda desconfianza, incluso con sus ministros, a los que puede someter a repentinos ataques de ira.

    Morales, quizás por su experiencia sindicalista, se mueve como pez en el agua en la confrontación, algo que le reprochan muchos de sus críticos. La consecuencia es que la vida política boliviana está llena de enfrentamientos de todo tipo desde raciales, hasta sociales. El presidente boliviano mantiene una actitud de acoso hacia sus críticos (desde periodistas a empresarios o dirigentes religiosos) que ha marcado hasta ahora sus tres años de mandato y que la nueva Constitución no parece que vaya a ayudar a moderar.

    Uno de los grandes temas usados por la oposición durante la campaña del referéndum constitucional ha sido la relación de Evo Morales con el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien acusan de permanente injerencia en los asuntos de Bolivia. Páginas y páginas de publicidad pagada han exigido estos días "echar a Chávez fuera de Bolivia" y a Morales que no se comporte como un simple alumno o monaguillo. Al margen de la relación personal entre los dos mandatarios, es cierto que Morales ha basado toda su política exterior en su contacto con Cuba y Venezuela y que no ha hecho ningún esfuerzo por intentar mejorar las relaciones con Estados Unidos, sino que ha expulsado a su embajador y a los representantes de la DEA.

    Es verdad que históricamente el comportamiento de Washington en Bolivia ha sido detestable, que el embajador norteamericano se habituó a pedir el voto en contra de Evo Morales y que el recientemente expulsado ayudaba a canalizar financiación a organismos autonomistas contrarios al presidente Morales, según revelaciones de la prensa norteamericana. Pero aun así, muchos analistas le reprochan que no aproveche la llegada de Barack Obama a la presidencia y que se mantenga inamovible en la confrontación, en lugar de intentar renovar los acuerdos de exportación rotos por Bush en represalia.

    titular de "el pais" cuando Evo consigue la aprovacion de la constituicion. - manipulaation

    Bolivia ahonda su división en las urnas

    Morales logra aprobar la reforma con una mayoría del 60%, menor a la que preveía.- El claro rechazo al proyecto en las provincias 'rebeldes' da impulso a la oposición

    SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ (Enviada Especial) - Santa Cruz - 26/01/2009

    La nueva Constitución de Bolivia fue aprobada ayer en referéndum por la mayoría de los votantes (alrededor de un 60%), según datos no oficiales hechos públicos a primera hora de la noche (madrugada española) por las principales cadenas de televisión del país.

    Matar y morir por Hugo Chávez

    Grupos parapoliciales venezolanos están dispuestos a defender la revolución por la vía de las armas

    MAYE PRIMERA - Caracas - 26/01/2009

    "Bienvenidos a La Piedrita en paz. Si vienes en guerra, te combatiremos. Patria o muerte". Ni la policía ni la Guardia Nacional están autorizadas a entrar en los dominios del Grupo de Trabajo La Piedrita en el barrio 23 de Enero de Caracas, uno de los más populosos y duros de la capital venezolana, ubicado apenas a kilómetro y medio de Miraflores, el Palacio de Gobierno. Sólo en días concretos, como esta semana pasada cuando el presidente Hugo Chávez fue de visita para celebrar un acto de campaña, los combatientes de La Piedrita admiten con cierto recelo que haya en su zona otras armas distintas a las suyas, las de la Guardia de Honor presidencial. Lo hacen como una cortesía más hacia la revolución, por la que los integrantes de La Piedrita -y de otros cinco colectivos del barrio que cumplen funcionen parapoliciales- dicen estar dispuestos a morir y a matar.



    "Somos un colectivo que hace trabajo social, pero también, como dijo nuestro comandante Hugo Chávez], estamos armados y dispuestos a defender esta revolución por la vía de las armas", asegura Valentín Santana, líder del grupo. La Piedrita cuenta sólo con unos 50 hombres, pero controla un área de bloques de hormigón, casas humildes y ranchos en los que viven unas 3.000 personas. Ése es también su campo de entrenamiento. Así como la policía respeta los límites de su territorio, Santana también respeta el espacio de otros "colectivos" que hacen vida en el barrio y que están tan comprometidos con el Gobierno y algunos casi tan armados como el suyo: la Coordinadora Simón Bolívar, el grupo Carapaica, el colectivo Montaraz, los Tupamaros, Alexis Vive y, en el centro de la ciudad, el partido Unidad Popular Venezolana.

    El 23 de Enero es sinónimo de revolución; su nombre conmemora la caída de Marcos Pérez Jiménez -el 23 de enero de 1958-, el último dictador venezolano que durante 10 años se reeligió en el poder.

    Santana admite sin reparos y con "dignidad revolucionaria" que fueron ellos quienes, a principios de esta semana, arrojaron bombas lacrimógenas contra la sede del Vaticano en Caracas y contra la residencia de Marcel Granier, director de la televisión privada RCTV. También reconoce la autoría de ataques anteriores contra el canal de noticias Globovisión, contra el Arzobispado de Caracas y contra la casa de Miguel Henrique Otero, director del diario El Nacional.

    No era un secreto, tampoco. Públicamente, La Piedrita ha declarado "objetivos militares" a todos los medios de comunicación contra los que ha actuado. Santana dice, incluso, que él estaría dispuesto a llegar más allá: "Ellos están conspirando de manera abierta contra la revolución bolivariana y ya está bueno de que le falten el respeto a nuestro presidente. Y sí, son objetivos militares. Si nosotros los llegamos a pescar, ten por seguro que los vamos a ajusticiar. Si agarramos, por ejemplo, a Marcel Granier director de RCTV], lo vamos a pasar por las armas, sin vacilación lo vamos a hacer". Correrían la misma suerte el director del diario El Nacional y el director de Globovisión, si se los cruzara por la acera.

    Pero desde hace 23 años, cuando fundó su grupo, Valentín Santana rara vez se mueve del barrio. "Aquí estamos en guerra, compañera", afirma. Asume que las calles, los centros comerciales, están vedados para él. Sólo sale del barrio para ir a su trabajo -vaya paradoja- como supervisor de seguridad de la Universidad Central de Venezuela (UCV), uno de los dos centros públicos de Caracas que más se ha movilizado contra el Gobierno de Hugo Chávez. Desde los años sesenta y hasta que la revolución llegó al poder, la UCV solía ser una trinchera de los grupos radicales de izquierda del 23 de Enero. Pero los tiempos han cambiado. Santana ya no comparte las causas políticas de estos estudiantes, las combate y mantiene con ellos una especie de pacto de caballeros que le permite hacer su trabajo: "Yo les he dicho: ustedes se meten conmigo, y yo les vuelo la cabeza. Yo hago mi trabajo de seguridad, si se meten conmigo, ten por seguro que no me quedo tranquilo", recalca.

    El Gobierno tiene una relación ambivalente con La Piedrita. En una ocasión, el presidente Hugo Chávez les llamó "terroristas", pero la semana pasada les envió un saludo, como parte de los colectivos sociales que trabajan en la campaña por la enmienda constitucional. A propósito de los ataques con gases lacrimógenos de la última semana, el ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aisami, ha pedido que no se estigmatice a La Piedrita. En cambio, la defensora del pueblo y ex diputada del PSUV, Gabriela Ramírez, dijo que pediría al Ministerio Público que investigara los atentados y las agresiones contra marchas estudiantiles, porque cree que "las peleas electorales se ganan con votos y no con balas".

    Tanto los directores de los medios como sus trabajadores ya han denunciado la amenaza de estos grupos en la Fiscalía General de la República, y desde hace un par de años están amparados por medidas cautelares de protección emitidas por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Pero eso no les ha eximido de seguir siendo un "objetivo militar". Además de las razones políticas, Santana tiene motivos personales pendientes para que sus objetivos no cambien: "Cuando hablo de matar a una persona, hablo del enemigo. Esos carajos nos obligaron a activarnos de esa manera. Los primeros cinco años de La Piedrita eran pura cosa cultural. Pero la derecha empezó a avanzar. A mí me mataron a un hijo, la derecha lo mató. Eso nos obligó a entrenarnos, a prepararnos. Y desde que me quitaron a mi hijo, una parte mía se convirtió en un monstruo".

    George Bush condecorará el 12 de enero en Washington a Álvaro Uribe Vélez con la Medalla Presidencial a la Libertad

    Y Bush condecoró a Uribe

    Una medalla muy merecida



    George Bush en su sombría despedida ha realizado dos gestos de reconocida lealtad para con los escuderos más fieles de su política, aquellos a quien él considera los herederos legítimos de su legado político, los únicos que podrían dar continuidad a su ideario, a sus credos y a su visión del mundo y del universo. A pocos días de culminar con pena y sin gloria sus ocho años de desastres, dolor y muerte ha dado su bendición al genocidio que Israel perpetra contra los niños, los ancianos y la indefensa población de Gaza sometida desde hace muchos meses al bloqueo y el hambre. Un gesto de lealtad de un genocida para con otros genocidas.

    Pero el moribundo corazón de Bush no solo está con Israel. También acompaña al hijo amado de las infieles tierras de América Latina. A Álvaro Uribe Vélez. El hombre que como él, enarbola la espada y la llama condenatoria de ateos, infieles, pobres, homosexuales, negros, indios, musulmanes, liberales, comunistas y librepensadores. El hombre que sin pensarlo ni dudarlo lo ha acompañado en todas las cruzadas purificadoras, incluyendo la guerra de Iraq.

    George Bush condecorará el 12 de enero en Washington a Álvaro Uribe Vélez con la Medalla Presidencial a la Libertad. Dizque “por promover la democracia, los derechos humanos y la libertad”. Es evidentemente un reconocimiento a la lealtad del presidente colombiano. Un homenaje a su fidelidad absoluta a las políticas militaristas y neoliberales. Fidelidad de la que ni siquiera Lina de Uribe puede ufanarse.

    La condecoración es consecuente con lo que han significado la presidencia de Uribe para la terrorista y agresiva política de los Estados Unidos contra los pueblos del mundo y en especial contra los procesos renovadores de América latina. Es un hecho que va más allá de la sospecha de que Uribe es un rehén de la política norteamericana en razón de toda la información y pruebas que tienen la DEA y la CIA sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo. Además de esto, e incluso por encima de esto, está la identidad ideológica, cultural y política de dos hombres ignorantes pero astutos, simples pero sagaces. Convencidos del papel redentor y purificador con que han nacido. Fundamentalistas y religiosos recalcitrantes. Credos que no les impidió incrementar geométricamente sus capitales y latifundios. El maestro lo hizo con el familiar negocio del petróleo y las armas. El discípulo, incrementando sus tierras mediante una intrincada red de testaferros que le permite presentarse como uno de los más humildes campesinos colombianos. Además de convertir en multimillonarios, de la noche a la mañana, a sus imberbes hijos, con el muy protegido emporio de artesanías que montaron al amparo del gobierno.

    Felicitaciones entonces a Uribe por la medalla recibida. Nadie mejor que él para hacerlo. Nadie se la merece más. Nadie ha hecho tanto esfuerzo para lograrla. Una medalla que simboliza miles de muertos, millones de desplazados y despojados, miles de desaparecidos, de torturados, decenas de miles de trabajadores despedidos, miles de detenciones ilegales, centenares o quizás miles de fusilados en las llamadas “ejecuciones extrajudiciales”. Que la disfrute mientras pueda. Hasta cuando reciban en sus manos los grilletes que merecen. El condecorado y el condecorador.

    * * * *

    A la condecoración a Uribe otorgada por el héroe de Abu Ghraib se suma el “Premio a la libertad Cortes de Cádiz”, concedido al presidente colombiano por un jurado manipulado por la alcaldesa del Partido Popular Teófila Martínez, galardón que enfáticamente ha sido rechazado por Izquierda Unida de Cádiz y por diversos sectores sociales y políticos de Andalucía.

    Solo falta que condecoren a los genocidas israelitas.


    Documentos desclasificados muestran que la CIA conocía desde 1994 los nexos de fuerzas colombianas con los paramilitares

    Así lo reflejan documentos divulgados este miércoles en la página de Internet de National Security Archive, una organización sin fines de lucro de la Universidad de George Washington
    Documentos desclasificados muestran que la CIA conocía desde 1994 los nexos de fuerzas colombianas con los paramilitares

    Ver como pdf09-01-2009
    Efe


    La CIA y diplomáticos de alto rango de EE.UU. sabían, incluso desde 1994, que las fuerzas de seguridad de Colombia, apoyadas por Washington, utilizaban tácticas de "escuadrones de la muerte" y tenían nexos con los paramilitares.

    Así lo reflejan documentos divulgados este miércoles en la página de Internet de National Security Archive, una organización sin fines de lucro de la Universidad de George Washington.

    Según el grupo, las fuerzas de seguridad de Colombia cooperaban con grupos paramilitares que a su vez estaban vinculados con el narcotráfico, y que además alentaron la táctica de inflar el "conteo de cuerpos" matando civiles.

    La idea era ocasionar el mayor número de bajas a la guerrilla en ese país, según los documentos diplomáticos, militares y de inteligencia recientemente desclasificados por Estados Unidos.

    Así, la práctica de "falsos positivos" -o muerte ilegal de civiles que luego son presentados como guerrilleros muertos en combate- es una vieja práctica del Ejército colombiano, agregó Michael Evans, analista del grupo en Washington, en un comunicado sobre los documentos.

    Esos documentos "arrojan luz sobre una política -examinada recientemente en un informe del Ejército colombiano aún no publicado- que influyó en la conducta de oficiales militares colombianos durante años, que conllevó a ejecuciones extrajudiciales y colaboración con paramilitares narcotraficantes", dijo el grupo.

    Ese informe secreto, agregó, ha contribuido al despido de 30 oficiales del Ejército y a la renuncia del general Mario Montoya como comandante en jefe del Ejército colombiano.

    Entre los puntos más destacados por National Security Archive figura el hecho de que, en un cable de 1994, el entonces embajador estadounidense en Colombia, Myles Frechette, ya había condenado la "mentalidad de conteo de cuerpos" que prevalecía entre los oficiales militares.

    Frechette dijo entonces, que los oficiales de campo que no podían demostrar logros tangibles en contra de la guerrilla -actividades en las que se registraban la mayoría de los abusos de derechos humanos- "sufrían desventajas a la hora de los ascensos".

    En ese mismo año, un informe de la CIA determinó que las fuerzas de seguridad colombianas utilizaban "tácticas de escuadrones de la muerte en su campaña contrainsurgente".

    Los oficiales tenían además, según ese informe, un historial de "asesinato de civiles de izquierda en áreas de control guerrillero, colaboración con paramilitares vinculados con el narcotráfico en ataques contra presuntos simpatizantes de la guerrilla, y el asesinato de combatientes capturados".

    Según Evans, los documentos divulgados hoy reflejan que el "conteo de bajas" y los "falsos positivos" tienen una historia institucional dentro de las fuerzas de seguridad y, aunque el Gobierno del presidente Álvaro Uribe ha tomado medidas para depurar a las filas militares de oficiales corruptos, claramente no son suficientes.

    Agregó que es necesario que el Ejército colombiano haga público su informe sobre el escándalo de los "falsos positivos", como primer paso para promover una mayor transparencia y justicia en Colombia.

    National Security Archive divulgó los documentos desclasificados seis días antes de que Uribe reciba, de manos del presidente de EE.UU., George W. Bush, la Medalla Presidencial de la Libertad.

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78655&titular=documentos-desclasificados-muestran-que-la-cia-conoc%EDa-desde-1994-los-nexos-de-fuerzas-colombianas-con-